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martes, junio 10, 2008

7.1 Hermana

La elfa del bosque saltaba de rama en rama intentando buscar pistas. Preguntaba a varios de los exploradores del bosque pero ninguno tenía ninguna pista de su hermana Newra. Noía siempre había tenido afecto por su hermana mayor, pero ésta nunca le respondía con el mismo trato, incluso la rehusaba en muchas ocasiones. A pesar de todo, era su hermana y tenía que encontrarla. Mientras seguía hasta el próximo puesto de vigilancia oyó algunos ruídos. Sin duda se trataba de algunos kobolds de las montañas cercanas que se habían atrevido a adentrarse en el bosque. Sin dudarlo un momento su deber como elfa del bosque era expulsarlos.
Cuando se acercó más vió cómo había un pequeño grupo de kobolds acechando a un anciano tirado en el suelo. Desde lo alto de los árboles, disparó una flecha contra uno de ellos provocándole una herida mortal en la garganta. El resto de kobolds miró alrededor pro un momento y salieron huyendo antes de enfrentarse a aquello que les estaba disparando desde el follaje.
- ¿Se encuentra bien? - pregúntó al anciano
- Si, muchas gracias - dijo el anciano mientras se incorporaba. Éste llevaba una túnica oscura con una capucha sobre la cabeza. A pesar de ello podía ver asomarse una cara muy arrugada con una barba blanca y larga. - Si no hubieses aparecido, quién sabe qué podría haberme pasado.
- Suelen asaltar a los viajeros que van a pié por aquí si consiguen esquivar nuestra vigilancia. De todas formas últimamente están más activos de lo normal. Disculpe que no le acompañe algo más pero tengo que irme.
- Espera un momento - El hombre se quitó un anillo plateado que tenía en al mano y se lo extendió a la elfa - Toma esto como agradecimiento. - La elfa cogió el anillo y lo exámino, no parecía ser nada fuera de lo común - Contiene un hechizo que protege a su portador, también te daré un consejo: Encontrarás lo que buscas si sigues hacia el este.
Noia extrañada volvió la mirada hacia el anciano, pero simplemente había desaparecido. ¿Qué quería decir? ¿Se refería a su hermana? Le pareció muy extraño, pero confió en él y siguió su consejo.

lunes, junio 09, 2008

6.5 Una puerta se abre

Rolem estaba sentado al pié del altar, acariciaba a Lantash que no se sentía agusto en ese lugar encerrado mientras Arima le daba vueltas al enigma. Giraba las piezas y las arrastraba por sus guías hacia la parte de abajo en diferente orden. Pensaba que se trataban de letras y debía juntarlas de manera que formasen alguna palabra o un código que les abriese alguna de las puertas. De pronto lo vió claro.
- Ya está - Rolem se incorporó esperando que esta vez el bardo diese con una combinación correcta.Había formado al palabra ESTE, Seguidamente un sonido mecánico acompañaba a la solución del enigma abriéndose la puerta situada a la derecha. Rolem volvió a la puerta principal y comprobó que estaba cerrada.
- ¿Y ahora qué hacemos?
- Venga Rolem, se ha abierto una puerta, continuemos.
- Sigo pensando que no es una buena idea ir solos, pero bueno.
Continuaron por la puerta hacia un largo pasillo que terminaba en unas escaleras y subieron al siguiente piso.

6.4 Huída hacia la libertad

Subieron por la estrecha escalera de caracol hacia la parte superior del cuartelillo de la guardia urbana. Avanzaron sin problemas pues vieron cómo todos los guardias habían sido atados y amordazados por dos compañeros más del pirata.
- Seguidme por aquí - el pirata más mayor abría una puerta que dirigía a los establos y una vez allí les estaba esperando un carromato lleno de mantas - Escondeos en la parte trasera debajo de las mantas, intentaremos pasar desapercibidos.
Abrieron las puertas del establo y salieron a un paso ligero, parecía que todo estaba por acabar cuando de pronto se escuchó una voz.
- ¡Vosotros! ¡Alto!
Era uno de los paladines que salía del cuartel y les apuntaba amenzante con su espada. El conductor del carromato sacudió las riendas y los caballos empezaron a tirar del carro al galope, mientras el paladín buscaba su montura para seguirles.
Desde debajo de las mantas, Irundiel veía cómo el paladin se acercaba más y más con su imponente caballo blanco que pisoteaba el pavimento de la ciudad como si quisiera romperlo.
- No permitiré que ese engreído nos eche la mano encima de nuevo- Newra asomó una flecha por encima del carromato, tensó el arcó y soltó la flecha que dió al caballo en el pecho. El caballo debido al dolor tropezó en el suelo y lanzó a su jinete por los aires rodando después por el suelo unos cuantos metros.
De esta manera el carromato siguió su camino hacia las afueras de la ciudad en donde todos subieron al barco del pirata.

jueves, junio 05, 2008

6.3 Una vía de escape

Irundiel estaba algo nervioso pronto comenzaría todo según le había dicho el pirata. No quería acabar en la horca, por ello había acordado con Raztudiel ayudarle a escapar a cambio de ir con él. Newra aceptaba resignada, no quería quedarse allí dentro mucho más, aunque no estaba muy de acuerdo en que se llevaran al muchacho de la túnica sucia. Según ella "era un pobre idiota y sólo sería una carga".
De pronto, empezó a escucharse un gran escándalo arriba. Un guardia apareció rodando por las escaleras y siguiéndolo a él otro hombre de mediana edad, con la piel morena, varias cicatrices en la cara y el poco pelo que tenía estaba totalmente desordenado. Detrás de él otro más joven pero con la piel igual de oscura pero con menos cicatrices y más pelo saltó a un lado, cogió las llaves del cinturón del guardia y fué directo a abrir la celda de su capitán. En no demasiado tiempo estaban todos libres exceptuando el chico.
- Lo siento capitán, no puedo abrirla, si es alguna de estas llaves la cerradura está muy oxidada.
- No podemos entretenernos mucho - dijo el pirata más maduro - Los paladines no tardarán mucho en venir y entonces si que estaremos en problemas.
El chico dentro de la celda los miró a todos y por un momento pareció convertirse en humo atravesando los barrotes. Todos se quedaron boquiabiertos al ver aquello, y el chico simplemente les devolvió una sonrisa.
Raztudiel le cogió la espada al joven pirata y dijo:
- No perdamos más tiempo, vámonos.

6.2 El enigma

La entrada del castillo era una sala bastante amplia y muy oscuras. Como podían ver desde afuera, no había ninguna ventana que la iluminase. Detrás de Rolem venía sin dudar Tron, pero el druida sabía que a Lantash no le gustaba andar sobre superficies lisas. Lo animó a acercarse a él y cuando todos estaban dentro, las puertas se cerraron. La oscuridad duró unos segundos de terror pero pronto unas antorchas iluminaron toda la sala.
- Deben de ser mágicas, iluminan mucho más de lo que deberían - apuntó Arima - Mi maestro me dijo que las usaban para iluminar sitios grandes en mazmorras.
El bardo se acercó a una especie de altar que estaba aproximadamente en el centro de la sala y pudo ver una serie de símbolos que debían de conformar un puzzle mecánico. Rolem mientras tanto observó que había tres puertas aparte de la salida, unas opuestas a las otras. intentó abrirlas pero estaban cerradas con llave. Llamó al golem y le ordenó que las golpease. El golem obedeció la orden descargando su puño sobre la que parecía una debil puerta de madera, sin embargo resistía sin haberse siquiera agrietado.
- ¡Espera! - grito Arima - Este mecanismo debe de abrir las puertas, falta que averigüemos cómo.

sábado, mayo 24, 2008

6.1 Entrando en el castillo

Cuando Arima se despertó, se encontró a Tron junto a él, como observándole. Miró alrededor y ni Rolem ni su lobo estaban allí. Se levantó y desperezándose lanzó una mirada a la puerta del castillo. Se acercó al gran portón de nuevo mientras el golem le seguía de cerca.
- ¡Arima! - Éste se giró y cogió una manzana que le lanzaba Rolem - ¿Qué tal has dormido?- Arima le dió un gran bocado a la manzana. La verdad es que estaba hambriento.
- Estaba pensando Rolem... que quizás podríamos entrar a echar un vistazo.- el druida le miró seriamente y le contestó:
- No creo que sea buena idea, no sabemos lo que nos puede esperar ahí dentro y no sabemos...
En ese momento Arima se acercó un poco más y ésta se abrió sola. Los dos compañeros se quedaron callados un buen rato hasta que Arima entró.
- Venga Rolem, podemos echar un vistazo nosotros solos.
Rolem se dió por vencido, y a él también le picaba la curiosidad, así que al final todos entraron.

lunes, mayo 19, 2008

5.5 Compañeros de celda

Irundiel estaba anonadado. Le acababan de acusar de asesinato y por lo tanto lo iban a ahorcar. No podía asumirlo todavía, si sólo Silon estuviera allí podría ayudarles. En la celda contigua, Newra estaba de pié intranquila, miraba hacia todos lados buscando alguna manera de salir. Irundiel se dió cuenta que no eran los únicos en la cárcel, en dos celdas enfrente suya habían otras dos personas. En la de la derecha había un chico joven, aproximadamente de su misma edad, llevaba una túnica que insinuaba un color azul debajo del polvo. No parecía demasiado ocupado por su situación, se distraía soplando a una semilla de diente de león y manteniéndola en el aire. En la celda de la izquierda un hombre permanecía sentado en un rincón oscuro de la misma sin que se pudiese ver demasiado de él. Éste le miró de pronto e incorporándose le dijo:
- Menudo humor se gasta esa mujer ¿cierto chico?
Una vez incorporado la luz le iluminó el rostro mostrando la cara de lo que parecía un elfo pero con la piel de un color parecido a la ceniza. Newra lo identificó rápidamente y le dijo:
- ¿Qué hace un ser como tú, elfo oscuro, en la superficie? - dijo con repudia - tu raza no debería pisar donde ilumina el sol.
- Es mi padre el que tenía tal origen.- dijo mirando a la elfa directamente- Yo me he criado bajo la luz del sol y junto al mar. Mi madre humana fué la que me permitió esa vida.
- ¿Madre humana? - dijo Irundiel pensando en voz alta - ¿No serás entonces el pirata Raztudiel?
- El mismo - respondió - Aunque no es uno de mis momentos más gloriosos. Espero que no dure demasiado.
- ¿Cómo que no dure demasiado? ¿Qué es....
Un silbido sonó a través de uno de los ventanucos de la prisión interrumpiéndole. Seguidamente lanzaron un dardo hacia el suelo de la celda del pirata. Éste lo recogió del suelo y leyó una pequeña nota adherida a él.
- ¿Qué pone? - preguntó Newra
- Que pronto me iré de aquí.

miércoles, noviembre 28, 2007

5.4 Un castillo en medio del bosque

Arima estaba muy animado. Creía haber entendido el enigma.

el barquero le llevaba hacia el oeste, hasta que vió una gran roca. Allí el viento soplaba hacia la otra orilla, hacia el interior del bosque. "Los cabellos de Gea", pensó, así que se adentró en él.

Poco a poco, iba oscureciendo, y le daba la impresión de que estaba dando vueltas. Por si fuera poco, también notaba que alguien le observaba. No tuvo mas remedio que pararse a acampar. Quizás no debería haber sido tan impetuoso y haber avisado a los demás.

Empezó a buscar ramas por la zona para hacer un fuego, cuando se encontró un claro. Aunque estaba oscuro podía ver la sombra de una enorme construcción, algún tipo de castillo. No parecían verse ventanas en los muros y no estaba iluminado con nada. En uno de los laterales vió una larga torre, y en lo alto de ella, parecía verse una ventana. Dándole la vuelta a la estructura encontró lo que parecía ser la entrada: un enorme portón de madera maciza con dos tiradores. Aquel castillo no parecía habitado. Arima dudaba incluso de que fuese un castillo, ya que le parecía extraño que alguien viviese en una fortaleza sin ventanas para iluminar el interior.
Cuando se acercó un poco a la entrada, unas antorchas colocadas en sus laterales chisporrotearon y se encendieron. Junto con ese sonido, una mano se apoyó en el hombro de Arima.
- ¿Qué se supone que estás haciendo? - dijo la voz de su amigo Rolem - ¿Por qué te has separado del resto?
Arima respiró tranquilo después del pequeño susto. Junto con el druida iban su lobo y el golem.
- Pues, cuando os fuisteis, un hombre extraño me dejó un mapa con un acertijo. Siguiendo las pistas he llegado a este sitio.- El druida lo miró a él y de seguido observó el extraño castillo.
- No me fío de este sitio, es algo tarde para ir a la ciudad y a lo mejor nuestros amigos están tras nuestros pasos, deberíamos acampar. Me encontré con un elfo del bosque y me avisó de que no era el único humano deambulando por el bosque, así fué como te encontré. Si nuestros compañeros nos buscan, los elfos podrán indicarles cómo llegar.
Después de eso se alejaron un poco del castillo e hicieron una pequeña fogata. Pronto estaban descansando.

sábado, junio 02, 2007

5.1 Buscando al bardo

Rolem volvía del cuartel de la milicia de denunciar lo ocurrido en el barco. La milicia tomó nota, pero a pesar de lo extraño de lo expuesto, estaban más atareados preparando la llegada de unos grandes mandatarios a la ciudad. El druida entró en La Cola Plateada, ordenando al golem y al lobo que le esperasen en la puerta, pero cuando entró no encontró al bardo.
- Lo ví salir por la puerta en dirección al río-le contestó uno de los marineros al preguntarle- Me preguntó sobre el alquiler de barcas y le indiqué el embarcadero norte.
Rolem siguió los pasos del bardo y preguntó a un barquero:
- Desde luego, yo mismo lo llevé en mi barca - contestó
- ¿podrías llevarme a dónde lo dejaste?
- Por supuesto, por 7 monedas de plata pueden venir también tu lobo y tu "acompañante" si se comportan.
- No se preocupe por ellos, no atacan cuando no deben.
Aunque era una barca bastante larga, preparada para llevar a varias personas, el druida y el lobo estaban bastante incómodos con el espacio ocupado por el golem. El barquero los llevó hacia el oeste, hasta donde había una gran roca.
- Aquí fué donde le dejé, estaba mirando continuamente un mapa, y cuando vió la roca me dijo que parase en esta orilla. ¿acaso busca algún tesoro?
- Señor... lo ignoro completamente... pero espero encontrar a mi amigo si es que aquello que busca le reportase problemas de algún tipo.
El barquero se despidió deseándole suerte y se marchó. Rolem miró hacia el interior del bosque mientras el viento soplaba en su nuca como empujándole en esa dirección. No sabía qué había empujado al bardo a seguir por su cuenta, pero debía encontrarlo antes de que él encontrase problemas. Pensó en el resto de sus amigos, pero sabía que Irundiel era alguien responsable y que cuidaría de la pequeña Kibi.

lunes, marzo 19, 2007

4.5 La pelea

Enfrente de la taberna se había formado un gran corro. En medio estaban a un lado Irundiel y Newra, al otro El semiorco y el mediano con una cara roja de furia. Kibi estaba sentada en el suelo, ya que le costaba de manera especial mantener el equilibrio estando de pie. Todo el mundo gritaba incitando a la pelea. El mediano que no aguantaba más levantó un brazo diciendo:
- ¡Vamos Goriak!¡Démosle su merecid.... - el silencio se apoderó de todos cuando una flecha atravesó el pecho del mediano. Todo el mundo miró a la elfa mientras sonreía encantada acariciando la cuerda de su arco.
- Uno menos ¿no?- dijo a Irundiel, que antes de que pudiese reprocharle nada vió como el semiorco cogía entre sus brazos a su compañero dejándolo en el suelo. Seguidamente Lanzó un grito al cielo y con una furia que parecía clavarse desde sus ojos a sus contrincantes se dirigió directo hacia ellos.
Mientras la elfa cargaba otra flecha Irundiel intentaba desenfundar su espada. El semiorco ya estaba a su lado golpeándo fuertemente al cazador con su hacha que no pudo esquivar. Newra se lanzó a un lado y disparó otra flecha que el semiorco esquivó lanzándose ésta vez contra ella y golpeándola fuertemente en un costado. Irundiel con una herida bastante seria se abalanzó sobre su enemigo asestándole con la espada en un brazo al semiorco. Inmediatamente éste se volvió hacia él aprovechando el giro de su cuerpo para golpear con el hacha. Ésta vez Irundiel tuvo suerte y pudo esquivarlo. Newra estiró la cuerda de su arco y disparó otra flecha clavándola en el costado. El semiorco miraba a un lado y otro atacando con los ojos llenos de furia y pena. Irundiel apenas conseguía esquivar todos aquellos golpes mientras el semiorco caía al suelo con una segunda flecha en el cuerpo.

La multitud no pronunciaba sonido alguno estupefacta ante todo aquello. El silencio fué roto por una voz que pedía paso, llegando a la escena dos milicianos de la ciudad.
- ¿qué ha sido esto? ¿quién ha provocado todo esto? - las miradas señalaban al cazador y la elfa. Detrás de los milicianos apareció una mujer muy bella con una armadura brillante con un emblema de dos cisnes. "¿Un paladín de la orden aquí?" pensó sorprendido y asustado Irudiel.
La paladín dió dos pasos al frente observando la escena con detalle, poco después dijo:
- Cogedlos y llevadlos a los calabozos. - Los milicianos apresaron a Irundiel pero la elfa se resistió:
- ¡No os atrevais a tocarme humanos! - La paladin se acercó a la elfa y agarrándola de las muñecas y mirándola fijamente le puso unos grilletes.

4.4 La invitación sospechosa

Kibi caminaba junto al mediano mientras éste le adulaba continuamente. Ella le seguía el juego sin querer mientras Irundiel y Newra los seguían de esquina en esquina hacia la otra posada del pueblo.
Una vez dentro Kibi y el hechicero tomaron asiento en una mesa mientras éste le pedía a su compañero que les esperase en otro sitio. El explorador y la elfa decidieron ser cautelosos y entraron por la puerta trasera y colocados detrás de una columna espiaban la escena.
El mediano pidió un vino y mientras emborrachaba a Kibi acariciaba su muslo con delicadeza. Irundiel consideró que se pasaba de la raya y cuando pasó la camarera a su lado, cogió un panecillo de la bandeja y lo lanzó al mediano dándole justo entre ceja y ceja.
El mediano quedó desconcertado por aquello y descubrió a los espías enfureciéndose de sobremanera.
- ¡Qué te has creído larguirucho! ¡Cómo se te ocurre!
- ¿Y tú que pensabas hacer con mi inocente amiga? - respondió dando la cara -¡Eres un manoslargas y un aprovechado!
Kibi apenas se enteraba de todo aquello, pues el vino había echo efecto en ella y miraba la escena intentando fijar la vista.
- ¡Cómo te atreves a insinuar nada! - el semiorco se acercaba al Irundiel dispuesto a soltarle un puñetazo cuando el robusto tabernero se puso en medio:
- ¡Nada de peleas dentro de la taberna! ¡Fuera todos ahora mismo!
Como una orden impuesta por el mismísimo rey, tanto los provocadores del disturbio como el resto de comensales se dirigieron a la puerta. Newra sonreía sabiendo que había hecho bien en venir.

4.3 La cola plateada

Ya antes de entrar en la taberna, Arima podía percibir el intenso aroma a pescado, pero al entrar el olor se hizo más patente todavía. Buscó una mesa libre y se sentó en ella. La taberna estaba bastante llena y pudo ver cómo aquellos hombres entraban en el prototipo de los marineros. Hombres fuertemente musculados, con la piel reseca de la sal y muchos con tatuajes en los brazos. La camarera no pudo acercarse, ya que tenía mucho trabajo y Arima, como esperaba a que llegasen sus amigos decidió no darse prisa por pedir.
Arima estaba bastante relajado cuando de pronto una pequeña figura encapuchada dejó un pequeño papel sobre su mesa. Tan pronto dejó el papel en su mesa como desapareció Arima quedó algo sorprendido y decidió abrir aquel extraño mensaje. Al parecer se trataba de un mapa de la ciudad y los bosques de alrededor. En la parte de atrás estaba escrito lo que parecía un acertijo:

"Siguiendo el camino plateado hacia el descanso del fuego, el guardián de piedra vigila la encrucijada, en donde el viento acaricia los cabellos de Gea."

Arima pensó que podría esperar a sus compañeros para enseñarles ellos, pero tampoco sucedería nada si empezaba a desenredad toda aquella trama que tenía delante y así dejarles trabajo hecho mientras se encargan de sus asuntos. Tal como se sentó en aquella mesa, se levantó antes de que llegase el camarero a preguntarle y salió por la puerta.

4.2 Disgregación

Aquella se notaba una ciudad de pescadores; apenas había salido el sol, ya había rudos hombres cargando las redes en las barcas dispuestos a salir, además de otros que venían con la pesca nocturna. En el puerto había un fuerte olor a pescado fresco, al que estaban acostumbrados de su ciudad natal.
Mientras caminaban por el paseo del puerto se fijaron en un par de individuos. Uno era un gran semiorco, con una armadura de pieles y una enorme hacha que tenía apoyada en su hombro. El otro era un mediano, con un traje algo estrafalario y con varios amuletos colgados, por lo que pensaron que se trataba de un hechicero. La pareja de aventureros se sintió observada y con cara repulsiva dijo el mediano:
- ¿teneis algún problema con nosotros?
Irundiel respondió rápidamente pensando que no era bueno el provocar una pelea.
- No, por supuesto que no, perdonadnos.
- Ya decía yo. – el mediano iba a continuar su camino cuando se fijó en Kibi. Se acercó a ella con una sonrisa socarrona y dijo – buenas querida. ¿porqué andais con estos individuos? ¿acaso no preferiríais estar en mejor compañía? – Kibi desconcertada por lo que intentaba decir el mediano se limitó a decir
- Pues… son amigos míos y yo voy con ellos.
- ¿Aceptarías una invitación a tomar algo a una posada cerca de aquí? – insinuó el mediano.
- Vale, de acuerdo. – Kibi muchas veces era inconsciente de las intenciones de la gente y le estaban ofreciendo una invitación a algo, cosa que no le pareció mala idea aceptarla, así que se despidió de sus compañeros – Me voy con ellos, me van a invitar a tomar algo, luego nos vemos.
Mientras se marchaban, irundiel se quedó algo pensativo.
- Creo que esta chica no sabe donde se mete.-dijo - Lo seguiré de cerca y vigilaré que no le pase nada.
- Te acompaño – dijo Newra – parece que podremos divertirnos.
Dicho esto dejando una distancia prudente siguieron a su amiga. Rolem le dijo a Arima:
- Creo que deberíamos ir a exponer el ataque de las arañas en la comisaría de la ciudad para que investiguen lo ocurrido. No me parece normal.
- Me parece bien, pero yo te esperaré en la taberna.
Arima se quedó solo. Miró al cartel que había sobre la puerta de la taberna: éste representaba a una sirena con la cola de color plateado, haciendo referencia al nombre de la taberna. Inspiró profundamente y se dirigió en su interior.

4.1 Llegando a Dirtas

Al amanecer prácticamente estaban en la ciudad Costera. Cuando se acercaron con el barco pudieron ver la ciudad: Estaba dividida en dos por la desembocadura del río; la parte norte y la parte sur. Ambas partes se comunicaban con un sistema de barcas que transportaban mercancías y pasajeros de un lado a otro de la ciudad. Sin embargo, hace poco la ciudad se había embarcado en el proyecto de un gran puente que uniría ambas partes de la ciudad.

Llegaron al puerto norte y allí bajaron todos. Irundiel se acercó a la elfa que les había ayudado en el ataque con las arañas y le preguntó:

- ¿Cómo te llamas?

- Acaso importa – contestó ella friamente

- Solo intentaba ser amable. Quería saber que planes tenías y si querías unirte a nosotros.

La elfa lo miró de arriba a abajo, y miró de reojo al resto del grupo y después contestó:

- Mi nombre es Newra. Ahora mismo no tengo un rumbo en concreto así que de momento podría unirme a vuestro grupo.

Irundiel presentó a la nueva compañera al resto del grupo y decidieron dirigirse a una taberna frecuentada por pescadores, seguramente por allí habría algún rumor interesante que les suministrase algo de dinero.

domingo, febrero 11, 2007

3.6 Arañas sobre el río

Un gran número de arañas apareció sobre la tela y se descolgaban hacia el barco. La mayoría eran del tamaño de un gato aunque había otras que llegaban a tener patas de un metro de largo. Irundiel sacó sus armas, al igual que Arima y empezaron a descargar su rabia destrozando a las pequeñas arañas. Kibi mientras tanto subió al mastil y desde aquella distancia disparaba contra las arañas.
La elfa demostró su valía con arco y se mostraba eficaz e implacable con los aracnidos. Los marineros mientras tanto, se defendían como podían con cuchillos y martillos saliendo alguno herido. En ese momento Rolem subió de la bodega acompañado de lantash y Tron. El lobo se lanzó al ataque contra las arañas al igual que el golem que demostraba su fuerza destruyendo con cada puño a una de las sabandijas. Los marineros se retiraron, ya que muchos habían sido heridos o envenenados por las arañas y vieron que los aventureros se las apañaban bien contra ellas. Un golpe bastaba para que cada uno acabase con alguna de las arañas que no paraban de caer sobre el barco. Kibi dejó de lanzar virotes pues decidió que era demasiado lento así que agarró una soga y con una excelente pirueta se plantó en la proa del barco matando arañas en primera linea al igual que sus compañeros. Por un momento las arañas dejaron de caer. Todos se miraron inquietos hasta que de pronto, algo más adelante pudieron ver con horror lo que se les avecinaba. Una gigantesca araña con patas de 2 metros de largo estaba esperando en su tela. La araña lanzó un hilo pegajoso a la proa del barco y empezó a avanzar sobre él.
- ¡Rápido! – dijo Irundiel – ¡Hay que cortar la seda! ¡que no suba al barco!
En un rápido movimiento, descargó su espada sobre el hilo con la suficiente fuerza para cortarlo. Al hacerlo, la araña gigantesca cayó al río muriendo ahogada.
- Que bien. – dijo Arima – nos hemos librado por los pelos.
- Si, lo hemos hecho muy bien. – Añadió Irundiel – pero es extraño. Las arañas no suelen atacar cerca del río.
El barco continuó su viaje a través del río dejando atrás en unas horas el largo cañón, rumbo a la ciudad de Dirtas.

3.5 Navegando en el Argen

Todos estaban muy emocionados por el comienzo del viaje. Siempre escuchaban las historias de otros, pero pronto, estarían ellos mismos viviendo sus propias aventuras. Rolem solía estar más tiempo junto a Tron y Lantash en la bodega del barco, ya que se imaginaba a Etacles construyendo aquel humanoide esperando el día en el que le tocase partir a él. La muerte del mago fue muy repentina para él puesto que estaba acostumbrado a visitarle y a conversar acerca de hierbas y ungüentos.
Irundiel estaba en la proa del barco junto a Arima disfrutando del paisaje mientras Kibi, inquieta, saltaba de un lado a otro del barco.
En ese momento estaban atravesando un largo cañón. Era un estrecho pasadizo que recorría el río Argen al terminar el Gran Lago. Llegaba a tener unos 500 pies de ancho, pero en ocasiones llegaba a estrecharse hasta los 50 pies.
Irundiel miraba a lo alto de del cañón. A esa hora el sol se situaba a su espalda iluminando su camino y era uno de los paisajes más bellos que existían en el continente. Por un momento le pareció ver algo en la cima del cañón, pero debía de tratarse de alguna roca, pues cuando se fijó un poco más no pudo verlo bien.
Siguieron avanzando hasta que de pronto se fijó un poco más adelante y pudo ver algo extraño.
De lado a lado del cañón, varios pies por encima de sus cabezas, parecía haber una serie de cuerdas. Sin embargo pudo ver que aquello no eran cuerdas. Pudo identificar rápidamente una tela de araña gigantesca tejida por Arañas gigantes, normalmente habituales encontrarlas en ciertas zonas del bosque en las copas de los árboles, pero que nunca se había dado el caso de que atacasen en el río. Rápidamente dio la voz de alarma y todos en el barco se prepararon para defenderse.

3.4 Zarpando

Después de conocer a su nuevo compañero de viaje, se dirigieron al puerto. Allí Silon había hablado con un mercader y apalabrado el pasaje del grupo hasta la ciudad de Dirtas, en la costa.
- Os he enseñado muchas cosas pero sobre todo, permaneced siempre juntos. Si el dinero no viene a vosotros os tocará buscarlo y en las posadas siempre corren rumores de posibles aventuras. En un par de días yo también volveré a salir de viaje. Solo llevad cuidado y tened en cuenta vuestras limitaciones.
Todos se embarcaron. Se decidió que Tron viajase en la bodega para no llamar demasiado la atención.

Era la hora de zarpar. El capitán empezó a dar ordenes, y los marineros, cumpliendo con su mandato, recogían la pasarela de embarque, soltaban amarras y desplegaban las velas. Todo el cargamento estaba abordo desde hacía un par de horas y los compañeros habían sido los últimos en subirse al barco. Junto a nuestros amigos, también había con ellos una elfa del bosque. Llamaba la atención el que una elfa decidiese ir en barco a la costa, en lugar de viajar por el bosque que era más seguro para ellos, pero no le hicieron muchas preguntas ya que parecía no estar dispuesta a responderlas. Solía estar sentada en un rincón del barco, silenciosa, con una capa que ocultaba unas curvas demasiado pronunciadas para tratarse de una elfa. Simplemente tensaba su arco y revisaba sus flechas una a una, como si esperase el momento de usarlas.
El barco pronto zarpó del puerto del lago y se encaminó hacia este, río abajo hacia la costa.

domingo, febrero 04, 2007

3.3 Un nuevo compañero

Habían pasado tres días desde el funeral. Arima había aprovechado para comprarse un arma mejor y todos se habían estado equipando para partir en busca de aventuras fuera de la ciudad. Silon se había pasado todos esos días encerrado en su laboratorio y apenas había salido para nada que no fuese comer. Les había dicho que esperasen para partir a ese día.
Esa tarde, la puerta del laboratorio se abrió y apareció Silon. Todos estaban allí esperandole.

- Habeis pasado mucho tiempo escuchando las historias de nuestras aventuras y parece que es hora de que partais para hacer vuestras propias historias. – Todos estaban algo inquietos, pues habían crecido juntos esperando este momento – Antes de que os vayais hay un último obsequio para daros. – condujo a los chicos dentro y allí pudieron ver a un humanoide. Los brazos y las piernas estaban hechas de piedra y estaban undas a un torso metálico por unas extremidades de madera y la cabeza parecía un yelmo macizo de metal. Kibi y Arima reconocieron aquel golem formado por las piezas que había en la habitación secreta en la Torre del bosque y se sorprendieron de que estuviese terminado.


- Etacles lo estaba construyendo – afirmó silon – yo solo he terminado el ritual. Estaba pensado para acompañarle en su viaje pero ya que el no va a poder realizarlo os acompañará a vosotros – diciendo esto se acercó a ellos y les entregó un amuleto a cada uno con una pequeña joya incrustada – Este amuleto os une al golem y podreis llamarlo y pedirle ayuda.
- Vaya – exclamó Kibi – parece muy fuerte. Seguro que puede destrozar una mesa de un golpe.
- ¿tiene nombre? – preguntó Rolem
- No, todavía no.
- Llamémosle Tron. – Sugirió el druida - ¿qué os parece? – a nadie le pareció mal y así se llamó el golem.

3.2 El regalo

Arima se había ido con Leben a celebrar la pequeña victoria y a empezar la despedida. Pues habían acordado que ahora que se habían consagrado como aventureros, debían partir en busca de sus propias aventuras.
- Ya te he dado muchos consejos mi querido aprendiz y ahora te toca a ti ser un bardo por tu cuenta. Tengo un par de regalos para ti – diciendo esto le entregó a Arima una pequeña recopilación de escritos atados por un extremo con cuerda y un pequeño laúd. – En este cuaderno están escritas la mayoría de las canciones que conozco, poco a poco irás siendo capaz de poder leerlas. El laúd no es un instrumento excelente, pero en su brazo tiene escondida una hoja de acero que en algún momento te podrá venir bien.- Arima estaba emocionado, ya que su maestro parecía estar tratándole como un bardo maduro, y eso para él era suficiente recompensa.
- Gracias maestro – acertó a decir – Ahora brindemos juntos – y dicho esto se propusieron terminarse juntos la botella de vino de la región.

3.1 El funeral

Por la tarde fue el funeral de Etacles. Muchas personalidades estaban allí. El alcalde de Lenoca había venido acompañado de Justias. También estaban allí algunos elfos del bosque junto al druida mayor, y de la escuela de magia habían venido algunos magos importantes incluyendo al Superior de la escuela. Junto a ellos estaba Silon, Leben, Goron y los jóvenes aventureros. Los elfos entonaron una triste canción de adiós que los magos acompañaron de una cortina de colores que rodearon el féretro mientras era enterrado. La tumba quedó situada en un pequeño jardín cerca de la Torre, donde los druidas hicieron crecer unas pequeñas flores blancas que la alegraron.