- Deben de ser mágicas, iluminan mucho más de lo que deberían - apuntó Arima - Mi maestro me dijo que las usaban para iluminar sitios grandes en mazmorras.
El bardo se acercó a una especie de altar que estaba aproximadamente en el centro de la sala y pudo ver una serie de símbolos que debían de conformar un puzzle mecánico. Rolem mientras tanto observó que había tres puertas aparte de la salida, unas opuestas a las otras. intentó abrirlas pero estaban cerradas con llave. Llamó al golem y le ordenó que las golpease. El golem obedeció la orden descargando su puño sobre la que parecía una debil puerta de madera, sin embargo resistía sin haberse siquiera agrietado.
- ¡Espera! - grito Arima - Este mecanismo debe de abrir las puertas, falta que averigüemos cómo.

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