Esa tarde, la puerta del laboratorio se abrió y apareció Silon. Todos estaban allí esperandole.

- Habeis pasado mucho tiempo escuchando las historias de nuestras aventuras y parece que es hora de que partais para hacer vuestras propias historias. – Todos estaban algo inquietos, pues habían crecido juntos esperando este momento – Antes de que os vayais hay un último obsequio para daros. – condujo a los chicos dentro y allí pudieron ver a un humanoide. Los brazos y las piernas estaban hechas de piedra y estaban undas a un torso metálico por unas extremidades de madera y la cabeza parecía un yelmo macizo de metal. Kibi y Arima reconocieron aquel golem formado por las piezas que había en la habitación secreta en la Torre del bosque y se sorprendieron de que estuviese terminado.
- Etacles lo estaba construyendo – afirmó silon – yo solo he terminado el ritual. Estaba pensado para acompañarle en su viaje pero ya que el no va a poder realizarlo os acompañará a vosotros – diciendo esto se acercó a ellos y les entregó un amuleto a cada uno con una pequeña joya incrustada – Este amuleto os une al golem y podreis llamarlo y pedirle ayuda.
- Vaya – exclamó Kibi – parece muy fuerte. Seguro que puede destrozar una mesa de un golpe.
- ¿tiene nombre? – preguntó Rolem
- No, todavía no.
- Llamémosle Tron. – Sugirió el druida - ¿qué os parece? – a nadie le pareció mal y así se llamó el golem.

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