Un gran número de arañas apareció sobre la tela y se descolgaban hacia el barco. La mayoría eran del tamaño de un gato aunque había otras que llegaban a tener patas de un metro de largo. Irundiel sacó sus armas, al igual que Arima y empezaron a descargar su rabia destrozando a las pequeñas arañas. Kibi mientras tanto subió al mastil y desde aquella distancia disparaba contra las arañas.
La elfa demostró su valía con arco y se mostraba eficaz e implacable con los aracnidos. Los marineros mientras tanto, se defendían como podían con cuchillos y martillos saliendo alguno herido. En ese momento Rolem subió de la bodega acompañado de lantash y Tron. El lobo se lanzó al ataque contra las arañas al igual que el golem que demostraba su fuerza destruyendo con cada puño a una de las sabandijas. Los marineros se retiraron, ya que muchos habían sido heridos o envenenados por las arañas y vieron que los aventureros se las apañaban bien contra ellas. Un golpe bastaba para que cada uno acabase con alguna de las arañas que no paraban de caer sobre el barco. Kibi dejó de lanzar virotes pues decidió que era demasiado lento así que agarró una soga y con una excelente pirueta se plantó en la proa del barco matando arañas en primera linea al igual que sus compañeros. Por un momento las arañas dejaron de caer. Todos se miraron inquietos hasta que de pronto, algo más adelante pudieron ver con horror lo que se les avecinaba. Una gigantesca araña con patas de 2 metros de largo estaba esperando en su tela. La araña lanzó un hilo pegajoso a la proa del barco y empezó a avanzar sobre él.
- ¡Rápido! – dijo Irundiel – ¡Hay que cortar la seda! ¡que no suba al barco!
En un rápido movimiento, descargó su espada sobre el hilo con la suficiente fuerza para cortarlo. Al hacerlo, la araña gigantesca cayó al río muriendo ahogada.
- Que bien. – dijo Arima – nos hemos librado por los pelos.
- Si, lo hemos hecho muy bien. – Añadió Irundiel – pero es extraño. Las arañas no suelen atacar cerca del río.
El barco continuó su viaje a través del río dejando atrás en unas horas el largo cañón, rumbo a la ciudad de Dirtas.
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