Subieron por la estrecha escalera de caracol hacia la parte superior del cuartelillo de la guardia urbana. Avanzaron sin problemas pues vieron cómo todos los guardias habían sido atados y amordazados por dos compañeros más del pirata.
- Seguidme por aquí - el pirata más mayor abría una puerta que dirigía a los establos y una vez allí les estaba esperando un carromato lleno de mantas - Escondeos en la parte trasera debajo de las mantas, intentaremos pasar desapercibidos.
Abrieron las puertas del establo y salieron a un paso ligero, parecía que todo estaba por acabar cuando de pronto se escuchó una voz.
- ¡Vosotros! ¡Alto!
Era uno de los paladines que salía del cuartel y les apuntaba amenzante con su espada. El conductor del carromato sacudió las riendas y los caballos empezaron a tirar del carro al galope, mientras el paladín buscaba su montura para seguirles.
Desde debajo de las mantas, Irundiel veía cómo el paladin se acercaba más y más con su imponente caballo blanco que pisoteaba el pavimento de la ciudad como si quisiera romperlo.
- No permitiré que ese engreído nos eche la mano encima de nuevo- Newra asomó una flecha por encima del carromato, tensó el arcó y soltó la flecha que dió al caballo en el pecho. El caballo debido al dolor tropezó en el suelo y lanzó a su jinete por los aires rodando después por el suelo unos cuantos metros.
De esta manera el carromato siguió su camino hacia las afueras de la ciudad en donde todos subieron al barco del pirata.
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