Cuando Arima se despertó, se encontró a Tron junto a él, como observándole. Miró alrededor y ni Rolem ni su lobo estaban allí. Se levantó y desperezándose lanzó una mirada a la puerta del castillo. Se acercó al gran portón de nuevo mientras el golem le seguía de cerca.
- ¡Arima! - Éste se giró y cogió una manzana que le lanzaba Rolem - ¿Qué tal has dormido?- Arima le dió un gran bocado a la manzana. La verdad es que estaba hambriento.
- Estaba pensando Rolem... que quizás podríamos entrar a echar un vistazo.- el druida le miró seriamente y le contestó:
- No creo que sea buena idea, no sabemos lo que nos puede esperar ahí dentro y no sabemos...
En ese momento Arima se acercó un poco más y ésta se abrió sola. Los dos compañeros se quedaron callados un buen rato hasta que Arima entró.
- Venga Rolem, podemos echar un vistazo nosotros solos.
Rolem se dió por vencido, y a él también le picaba la curiosidad, así que al final todos entraron.
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