Después de conocer a su nuevo compañero de viaje, se dirigieron al puerto. Allí Silon había hablado con un mercader y apalabrado el pasaje del grupo hasta la ciudad de Dirtas, en la costa.
- Os he enseñado muchas cosas pero sobre todo, permaneced siempre juntos. Si el dinero no viene a vosotros os tocará buscarlo y en las posadas siempre corren rumores de posibles aventuras. En un par de días yo también volveré a salir de viaje. Solo llevad cuidado y tened en cuenta vuestras limitaciones.
Todos se embarcaron. Se decidió que Tron viajase en la bodega para no llamar demasiado la atención.
Era la hora de zarpar. El capitán empezó a dar ordenes, y los marineros, cumpliendo con su mandato, recogían la pasarela de embarque, soltaban amarras y desplegaban las velas. Todo el cargamento estaba abordo desde hacía un par de horas y los compañeros habían sido los últimos en subirse al barco. Junto a nuestros amigos, también había con ellos una elfa del bosque. Llamaba la atención el que una elfa decidiese ir en barco a la costa, en lugar de viajar por el bosque que era más seguro para ellos, pero no le hicieron muchas preguntas ya que parecía no estar dispuesta a responderlas. Solía estar sentada en un rincón del barco, silenciosa, con una capa que ocultaba unas curvas demasiado pronunciadas para tratarse de una elfa. Simplemente tensaba su arco y revisaba sus flechas una a una, como si esperase el momento de usarlas.
El barco pronto zarpó del puerto del lago y se encaminó hacia este, río abajo hacia la costa.
domingo, febrero 11, 2007
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