lunes, marzo 19, 2007

4.4 La invitación sospechosa

Kibi caminaba junto al mediano mientras éste le adulaba continuamente. Ella le seguía el juego sin querer mientras Irundiel y Newra los seguían de esquina en esquina hacia la otra posada del pueblo.
Una vez dentro Kibi y el hechicero tomaron asiento en una mesa mientras éste le pedía a su compañero que les esperase en otro sitio. El explorador y la elfa decidieron ser cautelosos y entraron por la puerta trasera y colocados detrás de una columna espiaban la escena.
El mediano pidió un vino y mientras emborrachaba a Kibi acariciaba su muslo con delicadeza. Irundiel consideró que se pasaba de la raya y cuando pasó la camarera a su lado, cogió un panecillo de la bandeja y lo lanzó al mediano dándole justo entre ceja y ceja.
El mediano quedó desconcertado por aquello y descubrió a los espías enfureciéndose de sobremanera.
- ¡Qué te has creído larguirucho! ¡Cómo se te ocurre!
- ¿Y tú que pensabas hacer con mi inocente amiga? - respondió dando la cara -¡Eres un manoslargas y un aprovechado!
Kibi apenas se enteraba de todo aquello, pues el vino había echo efecto en ella y miraba la escena intentando fijar la vista.
- ¡Cómo te atreves a insinuar nada! - el semiorco se acercaba al Irundiel dispuesto a soltarle un puñetazo cuando el robusto tabernero se puso en medio:
- ¡Nada de peleas dentro de la taberna! ¡Fuera todos ahora mismo!
Como una orden impuesta por el mismísimo rey, tanto los provocadores del disturbio como el resto de comensales se dirigieron a la puerta. Newra sonreía sabiendo que había hecho bien en venir.

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