sábado, junio 02, 2007

5.1 Buscando al bardo

Rolem volvía del cuartel de la milicia de denunciar lo ocurrido en el barco. La milicia tomó nota, pero a pesar de lo extraño de lo expuesto, estaban más atareados preparando la llegada de unos grandes mandatarios a la ciudad. El druida entró en La Cola Plateada, ordenando al golem y al lobo que le esperasen en la puerta, pero cuando entró no encontró al bardo.
- Lo ví salir por la puerta en dirección al río-le contestó uno de los marineros al preguntarle- Me preguntó sobre el alquiler de barcas y le indiqué el embarcadero norte.
Rolem siguió los pasos del bardo y preguntó a un barquero:
- Desde luego, yo mismo lo llevé en mi barca - contestó
- ¿podrías llevarme a dónde lo dejaste?
- Por supuesto, por 7 monedas de plata pueden venir también tu lobo y tu "acompañante" si se comportan.
- No se preocupe por ellos, no atacan cuando no deben.
Aunque era una barca bastante larga, preparada para llevar a varias personas, el druida y el lobo estaban bastante incómodos con el espacio ocupado por el golem. El barquero los llevó hacia el oeste, hasta donde había una gran roca.
- Aquí fué donde le dejé, estaba mirando continuamente un mapa, y cuando vió la roca me dijo que parase en esta orilla. ¿acaso busca algún tesoro?
- Señor... lo ignoro completamente... pero espero encontrar a mi amigo si es que aquello que busca le reportase problemas de algún tipo.
El barquero se despidió deseándole suerte y se marchó. Rolem miró hacia el interior del bosque mientras el viento soplaba en su nuca como empujándole en esa dirección. No sabía qué había empujado al bardo a seguir por su cuenta, pero debía encontrarlo antes de que él encontrase problemas. Pensó en el resto de sus amigos, pero sabía que Irundiel era alguien responsable y que cuidaría de la pequeña Kibi.

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