lunes, junio 19, 2006

2.5 Las alcantarillas de Lenoca

Dentro de las alcantarillas había un olor nauseabundo. Y el que peor lo pasaba era Lantash, el lobo que acompañaba a Rolem. El druida dijo:
- Bien, ya estamos dentro. ¿y ahora que?
- Ahora deberiamos peinar los túneles, para encontrar al asesino..
Empezaron a recorrer los pasillos de las alcantarillas y al llegar a un cruce de túneles les pareció oir voces. Se pararon en la esquina y escucharon las voces de unos soldados de la ciudad.
- Vaya un asco. ¿crees que encontraremos a alguien por aquí? – decía uno de los soldados
- No lo sé. Y además, si encontramos a alguien no sé qué haríamos. Si mató al mago bien puede encargarse de un par de soldados.
Tuvieron suerte y los soldados se metieron por otro tunel distinto al suyo. Respiraron tranquilos y continuaron por otro de los túneles.
- ¿Sabeis por donde estamos? – dijo Arima algo inquieto – Yo estoy perdido.
- No te preocupes – dijo Irundiel – Yo me suelo orientar bien. Creo que estamos casi debajo de la plaza central.
- ¡Mirad! – exclamó Kibi señalando a una pared– ¡aquí hay un agujero!
Cuando todos se acercaron pudieron ver un trozo de la pared que parecía haber sido abierto recientemente. Detrás había un pequeño pasillo y al fondo, una puerta entornada con luz en su interior. Se acercaron sigilosamente a la puerta y observaron dentro.

domingo, junio 18, 2006

2.4 La estrategia

El grupo se dirigió hacia la entrada de las alcantarillas cerca de los barrios bajos de la ciudad. Desde una esquina pudieron observar a dos milicianos de la ciudad situados junto a la entrada.
- Bien – dijo Arima – Hay dos soldados y la puerta tiene pinta de estar cerrada ¿cómo lo hacemos?
- ¡Yo me ocupo!- dijo entusiasmada Kibi – Esa entrada es pan comido, ya la he abierto un montón de veces.
- No es tan facil.- - ¿y qué hacemos con los guardias? ¿les pedimos que nos dejen pasar tranquilamente?
- Creo que yo puedo ocuparme de eso – dijo Arima – Puedo intentar adormecerlos.
- ¡Genial! – exclamó Irundiel - ¡Vamos a intentarlo!
Arima sacó su –insert instrumento—y empezó a tocar unas notas. La suave música flotaba en el aire y portaban el encantamiento adormecedor a los guardianes. Éstos empezarona cabecear y dar bostezos, mientras Kibi se acercaba lentamente por detrás. Cuando Kibi estaba junto a la puerta, los milicianos estaban totalmente dormidos. La mediana sacó una pequeña ganzúa y en un momento abrió la puerta enrejada. Los demás la siguieron despacio, empezando con un éxito su primera aventura.

sábado, junio 10, 2006

2.3 buscando al asesino

Una vez en la ciudad, pudieron ver que los soldados parecían muy inquietos. Observaban muy atentamente a la gente e incluso paraban a más gente de lo normal. Silon se dirigió hacia el ayuntamiento y los chicos se quedaron en la plaza.
- ¿qué vamos a hacer chicos? – dijo Arima
- ¿qué vamos a hacer en cuanto a qué? – contestó Rolem
- Creo que está claro lo que dice Arima – dijo Irundiel – Hemos crecido para llegar a ser aventureros. Hoy llega un problema a nuestra ciudad y es nuestro deber descubrir al asesino y vengar a Etacles.
- Me parece muy bien pero cómo buscamos al asesino y dónde – dijo de nuevo Rolem.
- Yo tengo una idea – dijo Kibi – acabo de oirle a un mercader que hay soldados cerca de una de las entradas a las alcantarillas. Seguro que si buscan algo oculto en la ciudad debe estar ahí.
- ¿Las alcantarillas? – dijo Irundiel – ¿y porqué en las alcantarillas y no en algún templo, o el ayuntamiento?
- Pues… es que también ví un mapa de las alcantarillas de la ciudad en un libro con páginas arrancadas en el laboratorio de la torre y me pareció interesante la casualidad.
- De acuerdo – dijo Arima – probaremos en las alcantarillas.

2.2 El laboratorio del mago

Cuando llegaron al laboratorio pudieron ver un desorden espectacular. Libros por los suelos, hojas arrancadas, una estantería tirada. Silon se acercó a una estantería donde había un libro de cuero con unas intensas letras doradas donde ponía “Diario de viaje”. Silon lo cogió y se lo dio a Arima.
- Esto os hará falta a vosotros. Falta poco para vuestro momento y él no lo necesitará.
Arima abrió el libro y solo pudo ver hojas en blanco.
- ¿Qué es ese libro Silon? – preguntó Irundiel
- Es una guía. Etacles estaba preparando un viaje como os he dicho y en ese libro está acumulada muchos de sus estudios sobre las ciudades de este continente y otros. Solo necesitareis preguntarle y el libro os enseñará lo que sabe.
- Silon – pregunto más timidamente Rolem - ¿porqué querían matar a Etacles? ¿qué es lo que buscaban?
- Tengo una sospecha. No encontraban algo exactamente aquí, sino en la ciudad. Antes necesitaban saber algo sobre la ciudad y puede que lo hayan encontrado. La ciudad está sobre aviso. Estad alerta y cuidad de vuestro regalo.
- ¿Pero entonces, qué buscan en la ciudad? – insistió Arima
- Es algo complicado. Etacles se nutría de la información que le traía de mis viajes y él investigaba en los libros. Llegó a acumular mucho saber en estos libros, cosas nuevas y algunas cosas olvidadas. Ahora tengo que volver a la ciudad y vigilad vuestro alrededor, el asesino podría seguir aquí. – Dicho esto Silon sacó a los chicos de la torre y lanzó un conjuro en la entrada para cerrarla mágicamente. Dicho esto, volvieron a la ciudad.

martes, mayo 09, 2006

2.1 La escena del crimen

El grupo de amigos tardó bastante rato en llegar hasta la Torre del bosque donde vivía Etacles pues no estaba precisamente cerca de la ciudad. El explorador elfo seguía junto al cadáver que ahora estaba cubierto por una sábana. También estaba allí uno de los sacerdotes del templo de la ciudad. “Su alma no ha podido recuperarse” decía “no consigo contactar con ella, es algo extraño. puede que su muerte no haya sido debido a esas heridas y le hayan lanzado algún conjuro extremadamente poderoso de muerte. Solo queda esperar que esté junto al Deus Superi”.
Kibi no veía a Silon por ningún lado y supuso que podría echar un vistazo a la Torre del mago que tenía la puerta abierta. Pasó por la pequeña valla y se asomó por la gruesa puerta metálica. Pudo ver una pequeña entrada con unas escaleras que subían al siguiente piso donde estarían la habitación del mago y su laboratorio. Pensó que el laboratorio de un mago podía ser un lugar interesante hasta que en un pequeño rincón pudo ver una trampilla levantada. “Si hay algo más interesante que un laboratorio en la torre de, un mago es una trampilla hacia una habitación escondida en la torre de un mago”, pensó Kibi. Miró dentro de la habitación secreta y la presencia de Silon chafó su principal ilusión de verla a escondidas.
- Hola de nuevo Kibi. Puedes pasar si quieres – la mediana bajó por la pequeña escalerilla de madera. Conforme bajaba pudo ver la pequeña habitación, estaba bastante vacía a excepción de una pequeña estantería con libros y un montón de lo que parecían escombros de metal. Detrás de ella se asomó Arima que seguía a la mediana para que no hiciese ninguna tontería.
- ¿Qué son estos restos Silon? – Preguntó Arima señalando al montón de escombros.
- Son las partes de un humanoide, Arima. Creo que Etacles se estaba preparando para construir un Golem. Creo que estaba planeando en serio un viaje y quería protección. Os enseñaré algo, acompañadme arriba.
Silon subió las escaleras hacia el laboratorio de Etacles seguido por los aventureros.

martes, mayo 02, 2006

1.6 Silon recibe la noticia

Irundiel se dirigía a la pequeña tienda de magia que había en un rincón de la plaza cuando vió acercarse a Leben y Arima.
- Saludos al Bardo y su aprendiz - diciendo con sorna la última palabra.
- De aprendiz nada - contestó Arima -Leben me ha nombrado ya bardo de hecho, así que dejo de ser un aprendiz.
- No tan deprisa mi querido aprendiz - recalcó Leben - Puede que te haya considerado suficientemente experimentado como para reconocerte como bardo, pero mientras siga siendo tu maestro, tú serás mi aprendiz.
Arima una vez más se veía minimizado por su maestro y esto le fustraba en muchas ocasiones aunque realmente sabía que le tenía en cierta estima, o eso esperaba él.
-Lo ves, como te dije, un aprendiz - decía irundiel riendo
-Aunque claro - dijo leben - ser un aprendiz de un bardo de fama tan extensa como la mía es un gran honor, y por supuesto tendrá más renombre "Arima el aprendiz de Leben" que "Irundiel el cazador de conejos y perdices del campo".
Ahora fué cuando Arima se reía, mientras la humillación caía sobre Irundiel y reconocía en su maestro algo de estima hacia él. A no ser que simplemente buscaba como muchas veces salir vencedor de una discusión ingeniosamente aunque fuese contra unos muchachos y la discusión fuese inicialmente de ellos.
Olvidando las discusiones entraron juntos en la pequeña tienda.
- ¡Saludos mi gran ex-compañero de aventuras! - exclamó Leben al entrar y ver a Silon - ¿Has traido algún objeto interesante para comprar? ¿No tendrás por casualidad una capa para hacerte invisible? la última que te compré acabó destrozada por un cieno gigante y nunca viene tener una a mano en la mochila.
- Saludos Leben - Silon le respondió más calmado y con una sonrisa reconociendo que también se alegraba de verle - ¿Vengo a la ciudad y lo primero que haces es habrarme de negocios? ¡Vaya un amigo que tengo! - Silon y Leben se reían mientras se estrechaban la mano, mientras Irundiel y Arima admiraban aquella fraternidad entre dos personas que habían pasado incontables aventuras derrotando a monstruos y encontrando tesoros perdidos. Silon se volvió a los chicos y también los saludó
- No me olvido de vosotros, Kibi ha ido a buscar a los demás y cuando estemos todos tendremos una charla en la taberna y os contaré algunas cosas que me han acontecido en estos viajes.
Aquel ambiente se vió interrumpido cuando Rolem apareció por la puerta jadeando y seguido de Lantash y Kibi.
- Silon - Rolem tenía poco aliento después de haber corrido tanto y su expresión inquietó a Silon - Etacles el mago... Está muerto - Los allí presentes cambiaron su expresión de alegría por la de preocupación y Silon muy serio le miró y le dijo dejando al druida que tomase aliento:
- ¿Qué me estás diciendo Rolem? ¿Etacles está muerto? ¿Qué ha pasado?
- Esta mañana... fuí a verle y lo encontré cerca de su torre en un charco de sangre. Me encontré con un elfo del bosque y me dijo que no había visto a nadie alrededor, quiere que vayas a verlo.
- De acuerdo, quedaos aquí y descansad, luego vendré - Silon fué al mostrador de su tienda, abrió un pequeño cajón del que sacó una bola de cristal del tamaño de un puño. Seguidamente abrió una pequeña bolsa que tenía atada al cinto y sacó un pergamino que desenrolló y diciendo una serie de instrucciones en un lenguaje incomprensible para el que no fuese estudioso de la magia desapareció en medio de una humareda.
- ¡Increible! ¡Ha desaparecido! - dijo la mediana - ¿Puedo mirar en ese cajón a ver que más tiene ahí?
Dicho esto el cajón se cerró solo y de la parte de atrás de la tienda apareció dando un fuerte graznido, Graj, la urraca de Silon.
- Chicos - dijo Leben - salgamos de la tienda, Graj se encargará de que se quede cerrada.
-Maestro - dijo Arima - ¿No vamos a ir a ver lo que ha ocurrido?
- No de momento, yo voy a hablar con Goron. Todo esto es muy sospechoso. Chicos cuidaos.
Los acompañó fuera y se separó de ellos.
- ¿Iremos a ver qué ocurre verdad? - dijo Kibi mirando a todo el mundo esperando alguna respuesta.
- Claro - contestó Irundiel - Si alguien ha hecho algo tan horrible debemos ayudar a Silon a resolver esto. Por algo nos ha estado enseñando tantas cosas.
Diciendo esto los cuatro amigos se dirigieron a la salida de la ciudad para intentar conocer más de este pertubador suceso.

1.5 El druida y el lobo

Lantash corría a través del bosque. Había pasado por la cabaña del amigo de su amo y no estaba, aunque pudo oler su rastro hacia la ciudad donde había quedado con reunirse con su amo. Llegó al linde del bosque y los árboles desaparecieron a su alrededor y a lo lejos la ciudad. Llegó enfrente de la entrada de la ciudad, había mucha gente alrededor de la puerta y no le gustaba mezclarse con la muchedumbre.
-¡Lantash! - escuchó, era su amo - ¡Lantash estoy aquí!
Fué directamente hacia su amo mientras que la gente se asustaba al ver a aquel animal salvaje tan cerca de ellos.
-¿No estaba Irundiel en su cabaña? - el lobo no necesitaba responderle con palabras ya que se entendía con su amo a pesar de ser especies distintas - ¿Que ha venido a la ciudad? Bueno de todas maneras tenemos que avisar inmediatamente a Silon, no te separes de mí cuando entremos a la ciudad.
Rápidamente fueron a atravesar el gran arco de entrada a través de la muralla cuando un guardia le cortó el camino.
-¡Alto! ¿a donde crees que vas con ese animal salvaje por la ciudad? ¿Acaso quieres provocar el pánico?
-Soy amigo de la ciudad y ya he venido varias veces. Soy un druida y el lobo es mi compañero, nunca ha causado el mínimo daño a alguien mientras no fuese en defensa propia.
- Deja que entre - interrumpió otro guardia - Es verdad lo que dice, es bien recibido en la ciudad y su animal también. Pareces algo apurado ¿ocurre algo?
- Ha habido una trajedia, el mago del bosque ha muerto y creemos que ha sido un asesinato. Los elfos me han mandado a buscar a Silon, me han dicho que está en la ciudad y él puede averiguar algo además de que era un gran amigo de la victima. ¿podrías avisar a tus superiores para que estén enterados?- el guardia quedó algo sobresaltado por la noticia pero contestó:
-¡Por el Deus Superi! No te retrases más. Yo me ocuparé de transmitir la noticia a mis superiores. Id a cumplir vuestro encargo.
En cuanto le dijeron aquello Rolem no tuvo que pensarse ni dos veces el empezar de nuevo la carrera a través de la calle principal le seguía pegado a sus piernas su compañero el lobo que provocaba el miedo en muchos de los habitantes de la ciudad.

Kibi estaba efusiva. La vuelta del mago auguraba seguramente la partida del grupo en busca de aventuras, algo a lo que se habían estado preparando desde que se conocieron y que el mago les prometía después de sus famosas "lecciones de aventureros".
Kibi escuchó de pronto a una niña pequeña gritar "¡Mamá, un lobo!" Miró hacia ese lado y vió venir a su amigo Rolem acompañado de su lobo. Se escondió detrás de un puesto de venta ambulante y cuando pasó el lobo saltó sobre él intentando atraparlo.
-¡Bu!- te atrapé - El lobo asustando y derribado por la embestida de la mediana pudo comprender a tiempo que se trataba de una amiga y no le dió un mordisco.
-¡Kibi! ¡no es momento de juegos!- Dijo Rolem alterado - Tengo que avisar a Silon inmediatamente. Algo grave ha ocurrido.
La mediana se levantó mirando más seriamente al druida: ¿A silon?- dijo la mediana- Está en su tienda me ha pedido que nos reunamos todos, así que podrás encontrarle allí.
Rolem volvió a salir corriendo, siguiéndole detrás el lobo y justo detrás la mediana que estaba intrigada por lo que podía haber ocurrido.