Una vez en la ciudad, pudieron ver que los soldados parecían muy inquietos. Observaban muy atentamente a la gente e incluso paraban a más gente de lo normal. Silon se dirigió hacia el ayuntamiento y los chicos se quedaron en la plaza.
- ¿qué vamos a hacer chicos? – dijo Arima
- ¿qué vamos a hacer en cuanto a qué? – contestó Rolem
- Creo que está claro lo que dice Arima – dijo Irundiel – Hemos crecido para llegar a ser aventureros. Hoy llega un problema a nuestra ciudad y es nuestro deber descubrir al asesino y vengar a Etacles.
- Me parece muy bien pero cómo buscamos al asesino y dónde – dijo de nuevo Rolem.
- Yo tengo una idea – dijo Kibi – acabo de oirle a un mercader que hay soldados cerca de una de las entradas a las alcantarillas. Seguro que si buscan algo oculto en la ciudad debe estar ahí.
- ¿Las alcantarillas? – dijo Irundiel – ¿y porqué en las alcantarillas y no en algún templo, o el ayuntamiento?
- Pues… es que también ví un mapa de las alcantarillas de la ciudad en un libro con páginas arrancadas en el laboratorio de la torre y me pareció interesante la casualidad.
- De acuerdo – dijo Arima – probaremos en las alcantarillas.
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