lunes, junio 19, 2006

2.5 Las alcantarillas de Lenoca

Dentro de las alcantarillas había un olor nauseabundo. Y el que peor lo pasaba era Lantash, el lobo que acompañaba a Rolem. El druida dijo:
- Bien, ya estamos dentro. ¿y ahora que?
- Ahora deberiamos peinar los túneles, para encontrar al asesino..
Empezaron a recorrer los pasillos de las alcantarillas y al llegar a un cruce de túneles les pareció oir voces. Se pararon en la esquina y escucharon las voces de unos soldados de la ciudad.
- Vaya un asco. ¿crees que encontraremos a alguien por aquí? – decía uno de los soldados
- No lo sé. Y además, si encontramos a alguien no sé qué haríamos. Si mató al mago bien puede encargarse de un par de soldados.
Tuvieron suerte y los soldados se metieron por otro tunel distinto al suyo. Respiraron tranquilos y continuaron por otro de los túneles.
- ¿Sabeis por donde estamos? – dijo Arima algo inquieto – Yo estoy perdido.
- No te preocupes – dijo Irundiel – Yo me suelo orientar bien. Creo que estamos casi debajo de la plaza central.
- ¡Mirad! – exclamó Kibi señalando a una pared– ¡aquí hay un agujero!
Cuando todos se acercaron pudieron ver un trozo de la pared que parecía haber sido abierto recientemente. Detrás había un pequeño pasillo y al fondo, una puerta entornada con luz en su interior. Se acercaron sigilosamente a la puerta y observaron dentro.

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