Irundiel se dirigía a la pequeña tienda de magia que había en un rincón de la plaza cuando vió acercarse a Leben y Arima.
- Saludos al Bardo y su aprendiz - diciendo con sorna la última palabra.
- De aprendiz nada - contestó Arima -Leben me ha nombrado ya bardo de hecho, así que dejo de ser un aprendiz.
- No tan deprisa mi querido aprendiz - recalcó Leben - Puede que te haya considerado suficientemente experimentado como para reconocerte como bardo, pero mientras siga siendo tu maestro, tú serás mi aprendiz.
Arima una vez más se veía minimizado por su maestro y esto le fustraba en muchas ocasiones aunque realmente sabía que le tenía en cierta estima, o eso esperaba él.
-Lo ves, como te dije, un aprendiz - decía irundiel riendo
-Aunque claro - dijo leben - ser un aprendiz de un bardo de fama tan extensa como la mía es un gran honor, y por supuesto tendrá más renombre "Arima el aprendiz de Leben" que "Irundiel el cazador de conejos y perdices del campo".
Ahora fué cuando Arima se reía, mientras la humillación caía sobre Irundiel y reconocía en su maestro algo de estima hacia él. A no ser que simplemente buscaba como muchas veces salir vencedor de una discusión ingeniosamente aunque fuese contra unos muchachos y la discusión fuese inicialmente de ellos.
Olvidando las discusiones entraron juntos en la pequeña tienda.
- ¡Saludos mi gran ex-compañero de aventuras! - exclamó Leben al entrar y ver a Silon - ¿Has traido algún objeto interesante para comprar? ¿No tendrás por casualidad una capa para hacerte invisible? la última que te compré acabó destrozada por un cieno gigante y nunca viene tener una a mano en la mochila.
- Saludos Leben - Silon le respondió más calmado y con una sonrisa reconociendo que también se alegraba de verle - ¿Vengo a la ciudad y lo primero que haces es habrarme de negocios? ¡Vaya un amigo que tengo! - Silon y Leben se reían mientras se estrechaban la mano, mientras Irundiel y Arima admiraban aquella fraternidad entre dos personas que habían pasado incontables aventuras derrotando a monstruos y encontrando tesoros perdidos. Silon se volvió a los chicos y también los saludó
- No me olvido de vosotros, Kibi ha ido a buscar a los demás y cuando estemos todos tendremos una charla en la taberna y os contaré algunas cosas que me han acontecido en estos viajes.
Aquel ambiente se vió interrumpido cuando Rolem apareció por la puerta jadeando y seguido de Lantash y Kibi.
- Silon - Rolem tenía poco aliento después de haber corrido tanto y su expresión inquietó a Silon - Etacles el mago... Está muerto - Los allí presentes cambiaron su expresión de alegría por la de preocupación y Silon muy serio le miró y le dijo dejando al druida que tomase aliento:
- ¿Qué me estás diciendo Rolem? ¿Etacles está muerto? ¿Qué ha pasado?
- Esta mañana... fuí a verle y lo encontré cerca de su torre en un charco de sangre. Me encontré con un elfo del bosque y me dijo que no había visto a nadie alrededor, quiere que vayas a verlo.
- De acuerdo, quedaos aquí y descansad, luego vendré - Silon fué al mostrador de su tienda, abrió un pequeño cajón del que sacó una bola de cristal del tamaño de un puño. Seguidamente abrió una pequeña bolsa que tenía atada al cinto y sacó un pergamino que desenrolló y diciendo una serie de instrucciones en un lenguaje incomprensible para el que no fuese estudioso de la magia desapareció en medio de una humareda.
- ¡Increible! ¡Ha desaparecido! - dijo la mediana - ¿Puedo mirar en ese cajón a ver que más tiene ahí?
Dicho esto el cajón se cerró solo y de la parte de atrás de la tienda apareció dando un fuerte graznido, Graj, la urraca de Silon.
- Chicos - dijo Leben - salgamos de la tienda, Graj se encargará de que se quede cerrada.
-Maestro - dijo Arima - ¿No vamos a ir a ver lo que ha ocurrido?
- No de momento, yo voy a hablar con Goron. Todo esto es muy sospechoso. Chicos cuidaos.
Los acompañó fuera y se separó de ellos.
- ¿Iremos a ver qué ocurre verdad? - dijo Kibi mirando a todo el mundo esperando alguna respuesta.
- Claro - contestó Irundiel - Si alguien ha hecho algo tan horrible debemos ayudar a Silon a resolver esto. Por algo nos ha estado enseñando tantas cosas.
Diciendo esto los cuatro amigos se dirigieron a la salida de la ciudad para intentar conocer más de este pertubador suceso.
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