martes, mayo 09, 2006

2.1 La escena del crimen

El grupo de amigos tardó bastante rato en llegar hasta la Torre del bosque donde vivía Etacles pues no estaba precisamente cerca de la ciudad. El explorador elfo seguía junto al cadáver que ahora estaba cubierto por una sábana. También estaba allí uno de los sacerdotes del templo de la ciudad. “Su alma no ha podido recuperarse” decía “no consigo contactar con ella, es algo extraño. puede que su muerte no haya sido debido a esas heridas y le hayan lanzado algún conjuro extremadamente poderoso de muerte. Solo queda esperar que esté junto al Deus Superi”.
Kibi no veía a Silon por ningún lado y supuso que podría echar un vistazo a la Torre del mago que tenía la puerta abierta. Pasó por la pequeña valla y se asomó por la gruesa puerta metálica. Pudo ver una pequeña entrada con unas escaleras que subían al siguiente piso donde estarían la habitación del mago y su laboratorio. Pensó que el laboratorio de un mago podía ser un lugar interesante hasta que en un pequeño rincón pudo ver una trampilla levantada. “Si hay algo más interesante que un laboratorio en la torre de, un mago es una trampilla hacia una habitación escondida en la torre de un mago”, pensó Kibi. Miró dentro de la habitación secreta y la presencia de Silon chafó su principal ilusión de verla a escondidas.
- Hola de nuevo Kibi. Puedes pasar si quieres – la mediana bajó por la pequeña escalerilla de madera. Conforme bajaba pudo ver la pequeña habitación, estaba bastante vacía a excepción de una pequeña estantería con libros y un montón de lo que parecían escombros de metal. Detrás de ella se asomó Arima que seguía a la mediana para que no hiciese ninguna tontería.
- ¿Qué son estos restos Silon? – Preguntó Arima señalando al montón de escombros.
- Son las partes de un humanoide, Arima. Creo que Etacles se estaba preparando para construir un Golem. Creo que estaba planeando en serio un viaje y quería protección. Os enseñaré algo, acompañadme arriba.
Silon subió las escaleras hacia el laboratorio de Etacles seguido por los aventureros.

martes, mayo 02, 2006

1.6 Silon recibe la noticia

Irundiel se dirigía a la pequeña tienda de magia que había en un rincón de la plaza cuando vió acercarse a Leben y Arima.
- Saludos al Bardo y su aprendiz - diciendo con sorna la última palabra.
- De aprendiz nada - contestó Arima -Leben me ha nombrado ya bardo de hecho, así que dejo de ser un aprendiz.
- No tan deprisa mi querido aprendiz - recalcó Leben - Puede que te haya considerado suficientemente experimentado como para reconocerte como bardo, pero mientras siga siendo tu maestro, tú serás mi aprendiz.
Arima una vez más se veía minimizado por su maestro y esto le fustraba en muchas ocasiones aunque realmente sabía que le tenía en cierta estima, o eso esperaba él.
-Lo ves, como te dije, un aprendiz - decía irundiel riendo
-Aunque claro - dijo leben - ser un aprendiz de un bardo de fama tan extensa como la mía es un gran honor, y por supuesto tendrá más renombre "Arima el aprendiz de Leben" que "Irundiel el cazador de conejos y perdices del campo".
Ahora fué cuando Arima se reía, mientras la humillación caía sobre Irundiel y reconocía en su maestro algo de estima hacia él. A no ser que simplemente buscaba como muchas veces salir vencedor de una discusión ingeniosamente aunque fuese contra unos muchachos y la discusión fuese inicialmente de ellos.
Olvidando las discusiones entraron juntos en la pequeña tienda.
- ¡Saludos mi gran ex-compañero de aventuras! - exclamó Leben al entrar y ver a Silon - ¿Has traido algún objeto interesante para comprar? ¿No tendrás por casualidad una capa para hacerte invisible? la última que te compré acabó destrozada por un cieno gigante y nunca viene tener una a mano en la mochila.
- Saludos Leben - Silon le respondió más calmado y con una sonrisa reconociendo que también se alegraba de verle - ¿Vengo a la ciudad y lo primero que haces es habrarme de negocios? ¡Vaya un amigo que tengo! - Silon y Leben se reían mientras se estrechaban la mano, mientras Irundiel y Arima admiraban aquella fraternidad entre dos personas que habían pasado incontables aventuras derrotando a monstruos y encontrando tesoros perdidos. Silon se volvió a los chicos y también los saludó
- No me olvido de vosotros, Kibi ha ido a buscar a los demás y cuando estemos todos tendremos una charla en la taberna y os contaré algunas cosas que me han acontecido en estos viajes.
Aquel ambiente se vió interrumpido cuando Rolem apareció por la puerta jadeando y seguido de Lantash y Kibi.
- Silon - Rolem tenía poco aliento después de haber corrido tanto y su expresión inquietó a Silon - Etacles el mago... Está muerto - Los allí presentes cambiaron su expresión de alegría por la de preocupación y Silon muy serio le miró y le dijo dejando al druida que tomase aliento:
- ¿Qué me estás diciendo Rolem? ¿Etacles está muerto? ¿Qué ha pasado?
- Esta mañana... fuí a verle y lo encontré cerca de su torre en un charco de sangre. Me encontré con un elfo del bosque y me dijo que no había visto a nadie alrededor, quiere que vayas a verlo.
- De acuerdo, quedaos aquí y descansad, luego vendré - Silon fué al mostrador de su tienda, abrió un pequeño cajón del que sacó una bola de cristal del tamaño de un puño. Seguidamente abrió una pequeña bolsa que tenía atada al cinto y sacó un pergamino que desenrolló y diciendo una serie de instrucciones en un lenguaje incomprensible para el que no fuese estudioso de la magia desapareció en medio de una humareda.
- ¡Increible! ¡Ha desaparecido! - dijo la mediana - ¿Puedo mirar en ese cajón a ver que más tiene ahí?
Dicho esto el cajón se cerró solo y de la parte de atrás de la tienda apareció dando un fuerte graznido, Graj, la urraca de Silon.
- Chicos - dijo Leben - salgamos de la tienda, Graj se encargará de que se quede cerrada.
-Maestro - dijo Arima - ¿No vamos a ir a ver lo que ha ocurrido?
- No de momento, yo voy a hablar con Goron. Todo esto es muy sospechoso. Chicos cuidaos.
Los acompañó fuera y se separó de ellos.
- ¿Iremos a ver qué ocurre verdad? - dijo Kibi mirando a todo el mundo esperando alguna respuesta.
- Claro - contestó Irundiel - Si alguien ha hecho algo tan horrible debemos ayudar a Silon a resolver esto. Por algo nos ha estado enseñando tantas cosas.
Diciendo esto los cuatro amigos se dirigieron a la salida de la ciudad para intentar conocer más de este pertubador suceso.

1.5 El druida y el lobo

Lantash corría a través del bosque. Había pasado por la cabaña del amigo de su amo y no estaba, aunque pudo oler su rastro hacia la ciudad donde había quedado con reunirse con su amo. Llegó al linde del bosque y los árboles desaparecieron a su alrededor y a lo lejos la ciudad. Llegó enfrente de la entrada de la ciudad, había mucha gente alrededor de la puerta y no le gustaba mezclarse con la muchedumbre.
-¡Lantash! - escuchó, era su amo - ¡Lantash estoy aquí!
Fué directamente hacia su amo mientras que la gente se asustaba al ver a aquel animal salvaje tan cerca de ellos.
-¿No estaba Irundiel en su cabaña? - el lobo no necesitaba responderle con palabras ya que se entendía con su amo a pesar de ser especies distintas - ¿Que ha venido a la ciudad? Bueno de todas maneras tenemos que avisar inmediatamente a Silon, no te separes de mí cuando entremos a la ciudad.
Rápidamente fueron a atravesar el gran arco de entrada a través de la muralla cuando un guardia le cortó el camino.
-¡Alto! ¿a donde crees que vas con ese animal salvaje por la ciudad? ¿Acaso quieres provocar el pánico?
-Soy amigo de la ciudad y ya he venido varias veces. Soy un druida y el lobo es mi compañero, nunca ha causado el mínimo daño a alguien mientras no fuese en defensa propia.
- Deja que entre - interrumpió otro guardia - Es verdad lo que dice, es bien recibido en la ciudad y su animal también. Pareces algo apurado ¿ocurre algo?
- Ha habido una trajedia, el mago del bosque ha muerto y creemos que ha sido un asesinato. Los elfos me han mandado a buscar a Silon, me han dicho que está en la ciudad y él puede averiguar algo además de que era un gran amigo de la victima. ¿podrías avisar a tus superiores para que estén enterados?- el guardia quedó algo sobresaltado por la noticia pero contestó:
-¡Por el Deus Superi! No te retrases más. Yo me ocuparé de transmitir la noticia a mis superiores. Id a cumplir vuestro encargo.
En cuanto le dijeron aquello Rolem no tuvo que pensarse ni dos veces el empezar de nuevo la carrera a través de la calle principal le seguía pegado a sus piernas su compañero el lobo que provocaba el miedo en muchos de los habitantes de la ciudad.

Kibi estaba efusiva. La vuelta del mago auguraba seguramente la partida del grupo en busca de aventuras, algo a lo que se habían estado preparando desde que se conocieron y que el mago les prometía después de sus famosas "lecciones de aventureros".
Kibi escuchó de pronto a una niña pequeña gritar "¡Mamá, un lobo!" Miró hacia ese lado y vió venir a su amigo Rolem acompañado de su lobo. Se escondió detrás de un puesto de venta ambulante y cuando pasó el lobo saltó sobre él intentando atraparlo.
-¡Bu!- te atrapé - El lobo asustando y derribado por la embestida de la mediana pudo comprender a tiempo que se trataba de una amiga y no le dió un mordisco.
-¡Kibi! ¡no es momento de juegos!- Dijo Rolem alterado - Tengo que avisar a Silon inmediatamente. Algo grave ha ocurrido.
La mediana se levantó mirando más seriamente al druida: ¿A silon?- dijo la mediana- Está en su tienda me ha pedido que nos reunamos todos, así que podrás encontrarle allí.
Rolem volvió a salir corriendo, siguiéndole detrás el lobo y justo detrás la mediana que estaba intrigada por lo que podía haber ocurrido.

miércoles, abril 12, 2006

1.4 El Bardo y el aprendiz

Salían de la taberna en la plaza central de la ciudad e iban en dirección a la zona rica de la misma. Leben era un elfo mestizo, se dedicó al oficio de bardo y como suele ocurrir de trotamundo y aventurero. En una de sus últimas aventuras conoció en un pequeño pueblo a Arima cuando solo era un niño y debido al interés de éste lo adoptó como su discípulo. Solo habían pasado algunos años y Arima había crecido y ya era un mozo de buen parecer y empezaba a practicar las enseñanzas de su maestro, con la espada, el arte y, sobre todo,con las mujeres.
- Maestro – dijo Arima - ¿a dónde nos dirijimos?
- Me he enterado que Silon vino ayer.
- ¿Silon? ¿no vamos a ir a su tienda a verle?
- No, también me enteré de alguien que venía en su barco y quiero verle antes.
- ¿de quién se trata? ¿lo conozco?
- No, no le conoces; luego te lo explico.
Llegaron a la zona rica de la ciudad y se dirigieron a una famosa taberna que había allí. Se llamaba "la rosa y la vid", desde luego era mucho mas refinada que la taberna del enano. Arima había entrado alguna vez antes ya que a su maestro le gustaba codearse con la población pudiente a la que le organizaba algún chanchullo y de la que obtenía influencias, además de renombre, cosa que satisfacía más al semielfo que cualquier recompensa en oro. La misma puerta era de una madera de roble embellecida con un pomo de acero perfectamente pulido. Al entrar era donde podía notarse la calidad de la taberna. Las mesas de una madera de un color oscuro con unas patas talladas con relieves simulando una vid y el borde de la mesa con relieves en forma de rosas.
Habían un par de clientes sentados en una mesa hablando tranquilamente mientras paladeaban un vino recién abierto y para nada el olor de la cocina irrumpía en las mesas para que pudiese degustarse bien el vino. Por un pasillo a la derecha podía observarse una escalera que subía a los dormitorios y por ahí apareció. Un elfo que vestía una túnica larga y elegante que parecía haberse realizado con hilo de plata ya que verdaderamente ésta brillaba.
- Saludos Leben – dijo el elfo con una sonrisa algo sarcástica en la cara- No te hubiese imaginado aquí en un sitio de esta índole.
-Desde luego, mi querido Aelden - le respondió Leben con un gesto igual - Me codeo con la gente del lugar y les deleito con mis creaciones musicales y con mis aventuras y están encantados.
-Pues me han llamado para ofrecerles mi música. Si están acostumbrados a sonidos tan simples como los tuyos seguro que disfrutarán con la bella música que toco.
Esta última frase pareció sentarle bastante mal a Leben, sobre todo el adjetivo simple refiriendose a su música. Arima que se dió cuenta de la situación tensa reaccionó.
- Debemos irnos ya, nos esperan en otro lugar Maestro. Encantado de conoceros Aelden.
- Si desde luego - contestó Leben - vayamos a ver a Silon.
- Hasta otra Leben - dijo el bardo - Si quieres escuchar un buen recital puedes venir a escucharme tocar.
Arima casi arrastraba a su maestro que parecía querer volverse y pasar de las palabras a las manos. Una vez fuera dijo.
- Arima, te juro, que si pudiese convertiría a ese presuntuoso de Aelden en la maldita arpía que és. - Leben se calmó un poco y dijo - Bien, dejemos a este individuo y vayamos a saludar a Silon.

domingo, abril 09, 2006

1.3 el cazador

Irundiel llegó a la plaza central, como muchas mañanas había bastante jaleo por el mercado y le era algo molesto, ya que estaba acostumbrado al silencio del bosque. Llevaba unas vestimentas que lo definían claramente como un cazador solitario: una armadura de pieles, unas botas de cuero, un cuchillo y dos espadas cortas en la cintura y además un par de liebres y una perdiz recién cazadas enganchadas a su cinturón.

Entró en una posada donde un letrero colgado junto a la puerta la nombraba: "La lanza en el ojo del monstruo", un nombre con mucha historia detrás tal y como se lo había relatado el dueño de la posada, Goron, un viejo enano que colgó sus botas de aventurero y se encargó de esta taberna renombrándola.

- Aquí tienes, Goron – decía mientras colocaba un par de liebres y una perdiz cazadas sobre la barra – creo que podrás hacer un buen estofado con estas.

- Desde luego – Agradecía el enano – y también aprovecharé esa perdiz, que no te quepa duda. Irundiel, si quieres hoy estás invitado, no hay mucha clientela.

- Gracias. ¿Has visto a alguno de mis amigos por aquí?

- Solo he visto a Arima que ha salido no hace mucho con Leben. No te preocupes, cuando empiecen a oler la comida son los primeros en pasarse por aquí. Por cierto – añadió el enano – anoche llegó Silon a la ciudad, así que también vendrá aquí a comer.

- Vaya, Silon ha venido. Entonces creo que me asomaré antes por su tienda. Hasta ahora.

- ¡Espera! – el enano sacó una pequeña bolsa con dinero y se la dio a Irundiel – Estas piezas de caza merecen ser pagadas.

- Claro, muchas gracias. Adiós de nuevo. – y dicho esto salió de la Taberna.

sábado, abril 08, 2006

1.2 Silon ha vuelto

Kibi estaba de buen humor esa mañana. Realmente había muy pocos días en los que la mediana no se levantaba con el ánimo en alza. Aunque vivía en el barrio pobre de la ciudad nunca iba preocupada por los posibles peligros que pudiesen acechar. Se dirigió a la plaza del pueblo y en ella se acercó a una pequeña puerta de una disimulada tienda que había en una esquina. La mediana miró a un lado y otro, era muy temprano y no parecía que hubiese nadie mirandola. Sacó un juego de ganzúas y los introdujo en la cerradura y… PUF! Una tremenda sacudida la levantó del suelo y la retiró un par de metros atrás. La puerta se abrió y por ella apareció un hombre vestido con una túnica de un color rojo oscuro, con una corta barba encanecida y un gran sombrero picudo.

- ¡Por Cosmos, Kibi! – dijo el hombre – te tengo avisado que no intentes forzar la cerradura de mi tienda, que tiene un dispositivo mágico ¿Es que no puedes pasar un día sin intentar alguna travesura? – la mediana se levantaba medio aturdida y medio riéndose a la vez

- ¡Bienvenido Silon!- saludo sonriendo la mediana- Ayer me dijo Arima que habías vuelto a la ciudad. Ya se que me has dicho muchas veces lo de tu puerta, pero estoy entrenando seriamente y si no lo intento no sabré si he entrenado lo suficiente como para ser tan buena para poder forzar tu cerradura. – el mago se echó una mano a la cara y negaba con la cabeza mientras dudaba de si reir o enfadarse con la mediana. – ¿Nos enseñarás algo que has traido de tu último viaje Silon?

Puede. Vé a buscar al resto de tus amigos y hablamos de mi viaje.- el mago colgó un cartel donde podía leer “Abierto” en la puerta y se metió en la tienda. Kibi estaba segura que el mago les contaría y les enseñaría muchas cosas de su viaje así que salió corriendo a buscar al resto de sus amigos.

domingo, abril 02, 2006

1.1 El mago muerto

Rolem había salido temprano esa mañana. Abandonó el poblado y se adentró en el bosque. Su compañero Lantash, un lobo del bosque, pronto se le unió en el paseo. Ambos se dirigieron a la torre del mago Etacles que vivía en el interior del bosque al igual que lo hacían muchas mañanas. El mago le había prometido enseñarle una nueva infusión de hierbas con un efecto sorprendente.

Cuando no faltaba mucho Lantash se puso en guardia alertando a su compañero.

- ¿Qué ocurre lantash?

El Druida siguió al lobo a las cercanías de la torre del mago, y allí junto a unos árboles yacía el cadaver del mago sobre su propia sangre.

- Por Gea! ¡Qué es lo que ha ocurrido aquí?

De entre los arboles apareció un explorador elfo y les saludo.Image Hosted by ImageShack.us

- Saludos. Creo que eres Rolem y tu compañero Lobo es Lantash ¿cierto? – Rolem asintió reconociendo al elfo como uno de los guardianes del bosque – Hace poco me encontré al

mago muerto. He rastreado la zona pero no he encontrado a nadie a pesar de llevar muy poco tiempo muerto. Siento vuestra pérdida, creo que erais buen amigo de él.

- Si – afirmó Rolem con pesar – Solía venir a visitarle. Es una desgracia ¿Sabes cómo ocurrió?

- No, lo desconozco. Como te he dicho no he podido encontrar al culpable y no parece obra de ningún animal. Para mí es un misterio. Tengo entendido que el mago Silon está en Lenoca ¿cierto?

- Si, él también le conocía.

- Debes ir a avisarle inmediatamente. Seguramente el pueda desvelar algo de éste misterio. Vigilaré el cuerpo para que no sea corrompido.

- De acuerdo, iré ahora mismo a Lenoca.

El druida empezó a correr en dirección a la ciudad y le dijo a su compañero:

- acércate a la cabaña de Irundiel y avísale si está. Si no estuviese allí espérame antes de entrar a Lenoca ya que no te dejarían pasar solo. Vé Lantash. – El lobo se separó del druida y siguió sus instrucciones.