Rolem había salido temprano esa mañana. Abandonó el poblado y se adentró en el bosque. Su compañero Lantash, un lobo del bosque, pronto se le unió en el paseo. Ambos se dirigieron a la torre del mago Etacles que vivía en el interior del bosque al igual que lo hacían muchas mañanas. El mago le había prometido enseñarle una nueva infusión de hierbas con un efecto sorprendente.
Cuando no faltaba mucho Lantash se puso en guardia alertando a su compañero.
- ¿Qué ocurre lantash?
El Druida siguió al lobo a las cercanías de la torre del mago, y allí junto a unos árboles yacía el cadaver del mago sobre su propia sangre.
- Por Gea! ¡Qué es lo que ha ocurrido aquí?
De entre los arboles apareció un explorador elfo y les saludo.
- Saludos. Creo que eres Rolem y tu compañero Lobo es Lantash ¿cierto? – Rolem asintió reconociendo al elfo como uno de los guardianes del bosque – Hace poco me encontré al
mago muerto. He rastreado la zona pero no he encontrado a nadie a pesar de llevar muy poco tiempo muerto. Siento vuestra pérdida, creo que erais buen amigo de él.
- Si – afirmó Rolem con pesar – Solía venir a visitarle. Es una desgracia ¿Sabes cómo ocurrió?
- No, lo desconozco. Como te he dicho no he podido encontrar al culpable y no parece obra de ningún animal. Para mí es un misterio. Tengo entendido que el mago Silon está en Lenoca ¿cierto?
- Si, él también le conocía.
- Debes ir a avisarle inmediatamente. Seguramente el pueda desvelar algo de éste misterio. Vigilaré el cuerpo para que no sea corrompido.
- De acuerdo, iré ahora mismo a Lenoca.
El druida empezó a correr en dirección a la ciudad y le dijo a su compañero:
- acércate a la cabaña de Irundiel y avísale si está. Si no estuviese allí espérame antes de entrar a Lenoca ya que no te dejarían pasar solo. Vé Lantash. – El lobo se separó del druida y siguió sus instrucciones.

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