
- Maestro – dijo Arima - ¿a dónde nos dirijimos?
- Me he enterado que Silon vino ayer.
- ¿Silon? ¿no vamos a ir a su tienda a verle?
- No, también me enteré de alguien que venía en su barco y quiero verle antes.
- ¿de quién se trata? ¿lo conozco?
- No, no le conoces; luego te lo explico.
Llegaron a la zona rica de la ciudad y se dirigieron a una famosa taberna que había allí. Se llamaba "la rosa y la vid", desde luego era mucho mas refinada que la taberna del enano. Arima había entrado alguna vez antes ya que a su maestro le gustaba codearse con la población pudiente a la que le organizaba algún chanchullo y de la que obtenía influencias, además de renombre, cosa que satisfacía más al semielfo que cualquier recompensa en oro. La misma puerta era de una madera de roble embellecida con un pomo de acero perfectamente pulido. Al entrar era donde podía notarse la calidad de la taberna. Las mesas de una madera de un color oscuro con unas patas talladas con relieves simulando una vid y el borde de la mesa con relieves en forma de rosas.
Habían un par de clientes sentados en una mesa hablando tranquilamente mientras paladeaban un vino recién abierto y para nada el olor de la cocina irrumpía en las mesas para que pudiese degustarse bien el vino. Por un pasillo a la derecha podía observarse una escalera que subía a los dormitorios y por ahí apareció. Un elfo que vestía una túnica larga y elegante que parecía haberse realizado con hilo de plata ya que verdaderamente ésta brillaba.
- Saludos Leben – dijo el elfo con una sonrisa algo sarcástica en la cara- No te hubiese imaginado aquí en un sitio de esta índole.
-Desde luego, mi querido Aelden - le respondió Leben con un gesto igual - Me codeo con la gente del lugar y les deleito con mis creaciones musicales y con mis aventuras y están encantados.
-Pues me han llamado para ofrecerles mi música. Si están acostumbrados a sonidos tan simples como los tuyos seguro que disfrutarán con la bella música que toco.
Esta última frase pareció sentarle bastante mal a Leben, sobre todo el adjetivo simple refiriendose a su música. Arima que se dió cuenta de la situación tensa reaccionó.
- Debemos irnos ya, nos esperan en otro lugar Maestro. Encantado de conoceros Aelden.
- Si desde luego - contestó Leben - vayamos a ver a Silon.
- Hasta otra Leben - dijo el bardo - Si quieres escuchar un buen recital puedes venir a escucharme tocar.
Arima casi arrastraba a su maestro que parecía querer volverse y pasar de las palabras a las manos. Una vez fuera dijo.
- Arima, te juro, que si pudiese convertiría a ese presuntuoso de Aelden en la maldita arpía que és. - Leben se calmó un poco y dijo - Bien, dejemos a este individuo y vayamos a saludar a Silon.

No hay comentarios:
Publicar un comentario