sábado, junio 02, 2007

5.3 La Carcel

Los condujeron hacia el cuartel que existía en el centro de la parte norte de la ciudad, los bajaron por una estrecha escalera de caracol y llegaron a la cárcel. Dos hileras de celdas se disponían en ambos lados de un pasillo húmedo y oscuro.
Avanzaron un poco y quitándole los grilletes el soldado empujó a Irundiel dentro de una de las celdas, cerrando justo después la rechinosa puerta. En una celda contigua a la suya encerraron a Newra. Enfrente suya pudo ver a un chaval de no más de 15 años, con una túnica que debía de ser azulada debajo de la suciedad que tenía encima. Estaba sentado apoyado en una pared y parecía canturrear mentalmente con los ojos cerrados mientras sonreía. Supuso que así se evadía de la claustrofobia que causaba estar encerrado. Junto a la celda del chico, parecía haber otro prisionero. Apoyado en el fondo de la celda, parecía huir de los pocos rayos de luz que entraban por uno de los ventanucos.
Enseguida aparecieron por las escaleras los dos paladines de la orden que los habían arrestado. Se acercaron a las celdas y miraron a los dos nuevos presos.
- Un asesinato a plena luz del día - dijo el hombre - el espero que te des cuenta de lo que has hecho.
- Pero nosotros... - intentaba responder Irundiel - Fué ese bárbaro el que...
- No tienes escusa... - interrumpió la mujer - Esta ciudad se está echando a perder en medio del caos. Gracias a la Orden, esta ciudad podrá crecer segura. Los criminales sabrán que tienen un castigo detrás de sus acciones. Es hora de que aprendan que la horca existe. Mañana se decidirá tu futuro.
Dicho esto, ambos subieron las escaleras dejando a Irundiel verdaderamente inquieto.

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