La pequeña habitación parecía haber permanecido allí oculta durante muchos años, antes incluso de haberse construido la ciudad. Las paredes estaban hechas con piedra y las grietas las ocultaba el denso musgo. En una pared parecía haber un gran dibujo en el que aparecía el símbolo del Dios del agua. Bajo este, un montón de gemas y objetos. Pero lo que realmente inquietó a los aventureros fue la presencia de dos necrófagos escarbando entre los objetos.
Leben se había cruzado en más de una ocasión con este tipo de seres. Podían reconocer la descripción que les había dado más de una vez: muertos vivientes repugnantes, de piel oscura y verde, y dientes afilados, que se alimentaban de carroña. Nunca se habían imaginado lo repugnantes que eran en realidad y allí había dos, buscando incesantemente entre aquel montón de tesoros.
- Tiene que esstar aquí – decía uno entre siseos mientras escarbaba incesántemente– el señor decirnos que lo encontraríamos aquí.

- ¿Qué es lo que buscarán? – susurró Kibi a sus compañeros – ¿Es que acaso no quieren ninguna de esas gemas brillantes y relucientes?
- No. Seguramente Etacles tenía información sobre lo que están buscando – dijo Irundiel – Dejemos que encuentren lo que buscan y luego se lo quitaremos
- Deberíamos pensar antes en un plan de ataque – apuntó Rolem
- Yo tengo una idea – Todos escucharon a Arima atentamente mientras exponía su plan – Leben me enseñó un truco de magia. No es muy poderoso pero nos dará ventaja. En cuanto les distraiga saltamos a por ellos. – todos parecieron de acuerdo y esperaron tras la puerta.
Leben se había cruzado en más de una ocasión con este tipo de seres. Podían reconocer la descripción que les había dado más de una vez: muertos vivientes repugnantes, de piel oscura y verde, y dientes afilados, que se alimentaban de carroña. Nunca se habían imaginado lo repugnantes que eran en realidad y allí había dos, buscando incesantemente entre aquel montón de tesoros.
- Tiene que esstar aquí – decía uno entre siseos mientras escarbaba incesántemente– el señor decirnos que lo encontraríamos aquí.

- ¿Qué es lo que buscarán? – susurró Kibi a sus compañeros – ¿Es que acaso no quieren ninguna de esas gemas brillantes y relucientes?
- No. Seguramente Etacles tenía información sobre lo que están buscando – dijo Irundiel – Dejemos que encuentren lo que buscan y luego se lo quitaremos
- Deberíamos pensar antes en un plan de ataque – apuntó Rolem
- Yo tengo una idea – Todos escucharon a Arima atentamente mientras exponía su plan – Leben me enseñó un truco de magia. No es muy poderoso pero nos dará ventaja. En cuanto les distraiga saltamos a por ellos. – todos parecieron de acuerdo y esperaron tras la puerta.

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