miércoles, abril 12, 2006

1.4 El Bardo y el aprendiz

Salían de la taberna en la plaza central de la ciudad e iban en dirección a la zona rica de la misma. Leben era un elfo mestizo, se dedicó al oficio de bardo y como suele ocurrir de trotamundo y aventurero. En una de sus últimas aventuras conoció en un pequeño pueblo a Arima cuando solo era un niño y debido al interés de éste lo adoptó como su discípulo. Solo habían pasado algunos años y Arima había crecido y ya era un mozo de buen parecer y empezaba a practicar las enseñanzas de su maestro, con la espada, el arte y, sobre todo,con las mujeres.
- Maestro – dijo Arima - ¿a dónde nos dirijimos?
- Me he enterado que Silon vino ayer.
- ¿Silon? ¿no vamos a ir a su tienda a verle?
- No, también me enteré de alguien que venía en su barco y quiero verle antes.
- ¿de quién se trata? ¿lo conozco?
- No, no le conoces; luego te lo explico.
Llegaron a la zona rica de la ciudad y se dirigieron a una famosa taberna que había allí. Se llamaba "la rosa y la vid", desde luego era mucho mas refinada que la taberna del enano. Arima había entrado alguna vez antes ya que a su maestro le gustaba codearse con la población pudiente a la que le organizaba algún chanchullo y de la que obtenía influencias, además de renombre, cosa que satisfacía más al semielfo que cualquier recompensa en oro. La misma puerta era de una madera de roble embellecida con un pomo de acero perfectamente pulido. Al entrar era donde podía notarse la calidad de la taberna. Las mesas de una madera de un color oscuro con unas patas talladas con relieves simulando una vid y el borde de la mesa con relieves en forma de rosas.
Habían un par de clientes sentados en una mesa hablando tranquilamente mientras paladeaban un vino recién abierto y para nada el olor de la cocina irrumpía en las mesas para que pudiese degustarse bien el vino. Por un pasillo a la derecha podía observarse una escalera que subía a los dormitorios y por ahí apareció. Un elfo que vestía una túnica larga y elegante que parecía haberse realizado con hilo de plata ya que verdaderamente ésta brillaba.
- Saludos Leben – dijo el elfo con una sonrisa algo sarcástica en la cara- No te hubiese imaginado aquí en un sitio de esta índole.
-Desde luego, mi querido Aelden - le respondió Leben con un gesto igual - Me codeo con la gente del lugar y les deleito con mis creaciones musicales y con mis aventuras y están encantados.
-Pues me han llamado para ofrecerles mi música. Si están acostumbrados a sonidos tan simples como los tuyos seguro que disfrutarán con la bella música que toco.
Esta última frase pareció sentarle bastante mal a Leben, sobre todo el adjetivo simple refiriendose a su música. Arima que se dió cuenta de la situación tensa reaccionó.
- Debemos irnos ya, nos esperan en otro lugar Maestro. Encantado de conoceros Aelden.
- Si desde luego - contestó Leben - vayamos a ver a Silon.
- Hasta otra Leben - dijo el bardo - Si quieres escuchar un buen recital puedes venir a escucharme tocar.
Arima casi arrastraba a su maestro que parecía querer volverse y pasar de las palabras a las manos. Una vez fuera dijo.
- Arima, te juro, que si pudiese convertiría a ese presuntuoso de Aelden en la maldita arpía que és. - Leben se calmó un poco y dijo - Bien, dejemos a este individuo y vayamos a saludar a Silon.

domingo, abril 09, 2006

1.3 el cazador

Irundiel llegó a la plaza central, como muchas mañanas había bastante jaleo por el mercado y le era algo molesto, ya que estaba acostumbrado al silencio del bosque. Llevaba unas vestimentas que lo definían claramente como un cazador solitario: una armadura de pieles, unas botas de cuero, un cuchillo y dos espadas cortas en la cintura y además un par de liebres y una perdiz recién cazadas enganchadas a su cinturón.

Entró en una posada donde un letrero colgado junto a la puerta la nombraba: "La lanza en el ojo del monstruo", un nombre con mucha historia detrás tal y como se lo había relatado el dueño de la posada, Goron, un viejo enano que colgó sus botas de aventurero y se encargó de esta taberna renombrándola.

- Aquí tienes, Goron – decía mientras colocaba un par de liebres y una perdiz cazadas sobre la barra – creo que podrás hacer un buen estofado con estas.

- Desde luego – Agradecía el enano – y también aprovecharé esa perdiz, que no te quepa duda. Irundiel, si quieres hoy estás invitado, no hay mucha clientela.

- Gracias. ¿Has visto a alguno de mis amigos por aquí?

- Solo he visto a Arima que ha salido no hace mucho con Leben. No te preocupes, cuando empiecen a oler la comida son los primeros en pasarse por aquí. Por cierto – añadió el enano – anoche llegó Silon a la ciudad, así que también vendrá aquí a comer.

- Vaya, Silon ha venido. Entonces creo que me asomaré antes por su tienda. Hasta ahora.

- ¡Espera! – el enano sacó una pequeña bolsa con dinero y se la dio a Irundiel – Estas piezas de caza merecen ser pagadas.

- Claro, muchas gracias. Adiós de nuevo. – y dicho esto salió de la Taberna.

sábado, abril 08, 2006

1.2 Silon ha vuelto

Kibi estaba de buen humor esa mañana. Realmente había muy pocos días en los que la mediana no se levantaba con el ánimo en alza. Aunque vivía en el barrio pobre de la ciudad nunca iba preocupada por los posibles peligros que pudiesen acechar. Se dirigió a la plaza del pueblo y en ella se acercó a una pequeña puerta de una disimulada tienda que había en una esquina. La mediana miró a un lado y otro, era muy temprano y no parecía que hubiese nadie mirandola. Sacó un juego de ganzúas y los introdujo en la cerradura y… PUF! Una tremenda sacudida la levantó del suelo y la retiró un par de metros atrás. La puerta se abrió y por ella apareció un hombre vestido con una túnica de un color rojo oscuro, con una corta barba encanecida y un gran sombrero picudo.

- ¡Por Cosmos, Kibi! – dijo el hombre – te tengo avisado que no intentes forzar la cerradura de mi tienda, que tiene un dispositivo mágico ¿Es que no puedes pasar un día sin intentar alguna travesura? – la mediana se levantaba medio aturdida y medio riéndose a la vez

- ¡Bienvenido Silon!- saludo sonriendo la mediana- Ayer me dijo Arima que habías vuelto a la ciudad. Ya se que me has dicho muchas veces lo de tu puerta, pero estoy entrenando seriamente y si no lo intento no sabré si he entrenado lo suficiente como para ser tan buena para poder forzar tu cerradura. – el mago se echó una mano a la cara y negaba con la cabeza mientras dudaba de si reir o enfadarse con la mediana. – ¿Nos enseñarás algo que has traido de tu último viaje Silon?

Puede. Vé a buscar al resto de tus amigos y hablamos de mi viaje.- el mago colgó un cartel donde podía leer “Abierto” en la puerta y se metió en la tienda. Kibi estaba segura que el mago les contaría y les enseñaría muchas cosas de su viaje así que salió corriendo a buscar al resto de sus amigos.

domingo, abril 02, 2006

1.1 El mago muerto

Rolem había salido temprano esa mañana. Abandonó el poblado y se adentró en el bosque. Su compañero Lantash, un lobo del bosque, pronto se le unió en el paseo. Ambos se dirigieron a la torre del mago Etacles que vivía en el interior del bosque al igual que lo hacían muchas mañanas. El mago le había prometido enseñarle una nueva infusión de hierbas con un efecto sorprendente.

Cuando no faltaba mucho Lantash se puso en guardia alertando a su compañero.

- ¿Qué ocurre lantash?

El Druida siguió al lobo a las cercanías de la torre del mago, y allí junto a unos árboles yacía el cadaver del mago sobre su propia sangre.

- Por Gea! ¡Qué es lo que ha ocurrido aquí?

De entre los arboles apareció un explorador elfo y les saludo.Image Hosted by ImageShack.us

- Saludos. Creo que eres Rolem y tu compañero Lobo es Lantash ¿cierto? – Rolem asintió reconociendo al elfo como uno de los guardianes del bosque – Hace poco me encontré al

mago muerto. He rastreado la zona pero no he encontrado a nadie a pesar de llevar muy poco tiempo muerto. Siento vuestra pérdida, creo que erais buen amigo de él.

- Si – afirmó Rolem con pesar – Solía venir a visitarle. Es una desgracia ¿Sabes cómo ocurrió?

- No, lo desconozco. Como te he dicho no he podido encontrar al culpable y no parece obra de ningún animal. Para mí es un misterio. Tengo entendido que el mago Silon está en Lenoca ¿cierto?

- Si, él también le conocía.

- Debes ir a avisarle inmediatamente. Seguramente el pueda desvelar algo de éste misterio. Vigilaré el cuerpo para que no sea corrompido.

- De acuerdo, iré ahora mismo a Lenoca.

El druida empezó a correr en dirección a la ciudad y le dijo a su compañero:

- acércate a la cabaña de Irundiel y avísale si está. Si no estuviese allí espérame antes de entrar a Lenoca ya que no te dejarían pasar solo. Vé Lantash. – El lobo se separó del druida y siguió sus instrucciones.