domingo, febrero 04, 2007

2.9 La recompensa

En cuanto salieron de las alcantarillas, allí estaban esperándolos varios soldados y Silon.
- ¿Qué se supone que haceis vosotros aquí? ¿y qué son todas esas gemas que lleváis?
Rolem le explicó lo ocurrido a Silon: la sala escondida, los necrófagos, el jarrón y el hombre misterioso. Silon parecía pensativo mientras escuchaba el relato y después de haberle escuchado dijo:
- Parece que habeis crecido bastante desde mi ultimo viaje pero habeis tenido suerte de no haber salido mal heridos. Al parecer fracasamos y no pudimos parar a los intrusos. Esta tarde será el funeral por la muerte de Etacles, junto a su Torre. – Silon se fue algo apesumbrado dejando allí a los chicos. Se acercó a ellos Justias, el jefe de la guardia de la ciudad.
- Bien chicos, os tengo que dar una mala noticia. Esas gemas pertenecen a la ciudad así que no podéis quedároslas. – Todos se quedaron de piedra
- ¿Tenemos que dároslas? – dijo Kibi – ¡pero si son nuestras!
- Pertenecen a la ciudad, pues en ella se encontraban – podeis quedaros con algunas como recompensa por vuestra pequeña actuación.
Dicho esto, tuvieron que dejar las joyas y se quedaron con apenas un par de ellas. Kibi y Arima sin embargo fueron lo suficientemente habilidosos para esconder un par de ellas sin que las pudiesen detectar.

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